Con 123 años de antigüedad, esta renovación, respaldada por el Instituto de Vivienda (INVI), busca proporcionar viviendas dignas a ocho familias, evitar el desplazamiento hacia la periferia y garantizar el derecho a la ciudad.
Reconoció el esfuerzo que realiza el INVI para que las familias de bajos recursos puedan acceder a una vivienda digna y subrayó que se debe seguir defendiendo a la ciudad como un espacio en el que se vela por los derechos de los más pobres