En consecuencia, estas intervenciones no constituyen actos de vandalismo aleatorio, sino que representan una simbología de resistencia contra la violencia de género y la impunidad sistémica que prevalece en el país.
Con más de 400 actividades artísticas y la participación de creadores de 20 países, el encuentro cultural busca reafirmar a la cultura como motor de identidad, desarrollo social y proyección internacional