Países del G7 acumulan vacunas para inmunizar hasta 10 veces a su población, lo que limita el acceso a los países más pobres. Naciones como Nigeria, Zambia y Nicaragua vacunan un porcentaje mínimo de población, ni dos personas por cada 100; Haití, Siria o República del Congo no reportan ni una sola aplicación. Donar vacunas por parte de los países ricos no es suficiente: la solución está en suspender las patentes y apoyar con transferencia de tecnología para acelerar su producción y distribución como genéricos.