De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria que afecta principalmente a los pulmones y se propaga fácilmente por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o escupe.
No se trata solo de tristeza, sino de señales emocionales precisas. Los datos de la investigación siguieron a miles de personas durante décadas para descifrar cómo las sensaciones a los 55 años anticipan la salud en la vejez.
Los expertos observaron que el envejecimiento no solo se relaciona con la pérdida de tejido en zonas como el hipocampo, fundamental para la memoria, sino también con modificaciones en la geometría cerebral.