Se trata de un cuerpo detectado a finales de 2024, con un tamaño estimado de entre 40 y 90 metros de diámetro. Aunque no es de gran escala en términos astronómicos, sí es lo suficientemente grande como para provocar daños en caso de impacto, especialmente a nivel local.
En docenas de fichas elaboradas por la DFS que se encuentran en el Archivo General de la Nación (AGN) y a las cuales tuvo acceso en exclusiva EL UNIVERSAL, se detalla que esa agencia de inteligencia y espionaje del Estado mexicano siguió las actividades de Rubén Rocha Moya desde 1968 cuando fungía como líder dentro de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSUM).