El ordenamiento legal británico establece con absoluta precisión los pasos a seguir para evitar vacíos en la jefatura del Estado durante los momentos de transición.
La iniciativa convierte al Reino Unido en uno de los países que más lejos ha llegado en la regulación del acceso de niños y adolescentes a las plataformas digitales, siguiendo el camino abierto por Australia y otras naciones que han endurecido sus normas de protección en internet.
A través de la música, denunció los abusos contra las y los trabajadores e impulsó los derechos de las mujeres y de la comunidad migrante en Estados Unidos.