Esta iniciativa surgió en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de visibilizar esta problemática, reducir el estigma y promover acciones preventivas basadas en evidencia.
La variante ha sido clasificada como NB.1.8.1 y, aunque por ahora está en observación, su rápida propagación ha encendido las alarmas de los sistemas de salud pública, particularmente en países como China, Estados Unidos y Australia, donde ya representa hasta el 11% de las muestras secuenciadas recientemente.
Detectada por primera vez en viajeros provenientes de China, la variante NB.1.8.1 ha comenzado a expandirse silenciosamente por distintas regiones de Estados Unidos, especialmente en estados como California y Nueva York