Después de las fallas en los primeros cinco disparos, Sumerville erró ante Bono e Ismael Saibari se encargó de clavar el último tiro que les permitió seguir con vida dentro de esta Copa del Mundo y mantener el sueño de igualar o superar lo hecho hace cuatro años.
110 años de historia no se cuentan, se llevan en la muñeca. Esta colaboración exclusiva está forjada para aquellos aficionados que no debaten la grandeza de su equipo, sino que la asumen y la portan con orgullo: Grandes de Corazón.