Stephen King creó a Richard Bachman como un experimento literario para cuestionar su éxito. El seudónimo reveló su estilo inconfundible y dio origen a obras que exploraron la dualidad entre anonimato, fama y la identidad del escritor.
Stephen King comparte en Mientras escribo su filosofía de disciplina, honestidad y rutina creativa, mostrando cómo la escritura se convierte en un oficio vital que le permitió superar adicciones, tragedias y mantener un legado literario único.
Stephen King convierte a sus pueblos ficticios en metáforas sociales, donde el aislamiento, los secretos y el fanatismo revelan que la verdadera amenaza nace dentro de comunidades aparentemente tranquilas.
Stephen King retrata la maldad humana como el verdadero horror, mostrando personajes atormentados por adicciones, obsesiones y fanatismo que revelan cómo los monstruos más peligrosos pueden habitar en la vida cotidiana.