Señaló que, en el marco de la reforma que ya ha sido aprobada por más de 20 Congresos locales, se tiene derecho a dos días de descanso y destacó que esta reforma beneficiará al 63.9% de las personas que trabajan más de 40 horas a la semana.
Reducir la jornada laboral no es solo una operación matemática. No se trata únicamente de pasar de 48 a 40 horas semanales en el papel. El sentido histórico de esta lucha (desde la consigna de las ocho horas) fue siempre limitar el desgaste, no concentrarlo. Fue poner un límite al tiempo que el trabajo le arrebata a la vida.
La población ocupada en México trabaja en promedio más de 41 horas semanales, de acuerdo con la ENOE del INEGI. La NOM-035-STPS-2018 obliga a los centros de trabajo a identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial, reconociendo que el estrés y la sobrecarga laboral impactan directamente en la salud mental, el desempeño y la productividad.