Numerosas personas que sobreviven a un accidente cerebrovascular (ACV) logran retomar su vida cotidiana, pero con el paso del tiempo pueden aparecer dificultades en la memoria, la atención o el razonamiento.
La fortaleza emocional se ha convertido en la base que permite a los adolescentes enfrentar un entorno inestable y altamente demandante. Los jóvenes con mayor conciencia emocional y sentido de propósito muestran mejor rendimiento, adaptación y bienestar.
A nombre de más de 200 estudiantes de nivel básico, medio y superior que participaron en el Foro Modelo de Naciones Unidas “Jóvenes por el Mundo” subrayó que, en un mundo profundamente fragmentado, la cooperación sigue siendo posible; el diálogo sigue siendo una herramienta de transformación; y la juventud no solo tiene ideas, sino también la fuerza para sostenerlas con dignidad en favor de la humanidad.
Entre la oferta formativa se encuentra el Laboratorio de la memoria viva: narrativa y patrimonio barrial, invita a profundizar en herramientas y procesos pedagógicos enfocados en el rescate de memorias comunitarias.