El giro llega acompañado de una exigencia económica concreta ya que la mitad de los mexicanos identifica el daño a su patrimonio -vivienda, muebles, automóvil- como el principal riesgo financiero ante la temporada de riesgos hidrometeorológicos, frente al 32% registrado en 2024.
Sin embargo, esta integración afectiva también conlleva una responsabilidad financiera considerable frente a accidentes, enfermedades, imprevistos cotidianos y posibles daños a terceros en sus bienes y personas.