En 2008 fue galardonado en España con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales como un referente indiscutible en el pensamiento europeo contemporáneo
Su más encarnizado perseguidor fue el regente Ernesto P. Uruchurtu, llamado el «regente de hierro», quien lo envió seis veces a prisión y 10 veces le clausuró el teatro