En cambio, las semanas que han transcurrido después de la victoria electoral de Donald Trump parecen haber sido poco más que un cese del fuego temporal en una larga guerra civil del Partido Republicano.
El mandatario israelí, presionado por sus aliados de extrema derecha, llevaba más de una semana elevando las críticas hacia el plan anunciado a finales de julio por Trump, que contempla el desarme de Hamás y la retirada israelí del territorio palestino.