Tras ello, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció al respecto, resaltando la colaboración con el gobierno británico para contener la amenaza y detener a los responsables.
Este nuevo incidente ocurre apenas 19 días después de que Irán reportara la captura de otro sumergible estadounidense, un modelo Dive-LD de la empresa Anduril, lo que evidencia una escalada en la guerra tecnológica y de inteligencia en la zona.