El inicio de 2026 registra intensa actividad sísmica en México, destacando la alerta sísmica presidencial que, pese a críticas por su sonido, es vital para salvar vidas al ofrecer segundos cruciales de aviso antes del temblor.
El relato de Olimpia Coral Melo describe una escena de desolación, con calles llenas de lodo y escombros donde antes jugaban, y la búsqueda de familias entre las ruinas de las casas. El dolor es palpable, especialmente por la desaparición de Liam Tadeo, un niño de 6 años, y por las pérdidas humanas en la zona.
Equipos de emergencia de la Ciudad de México llegaron a Veracruz para apoyar en las labores de limpieza y recuperación tras las fuertes lluvias. Se instalaron 32 centros de acopio en la capital para reunir donaciones destinadas a los estados afectados.