“No conozco ninguna actividad que pueda modificar de por vida los sentimientos de los niños, como la música y las artes en general”, señala. Se fortalecerán planes y programas de estudio el conocimiento de las artes, la valoración, la apreciación, la preservación y el respeto del patrimonio musical, cultural y artístico.
En México, un país donde la conversación sobre sexualidad ha ganado fuerza en los últimos años, los fetiches dejan de ser un tema “prohibido” para convertirse en un camino de autoconocimiento, exploración y expresión personal