Los leones, que pesaban entre 90 y 120 kilos al momento del rescate, presentaban diversas complicaciones de salud, incluyendo la ingestión de plásticos y otros cuerpos extraños que requirieron intervenciones médicas y endoscopias.
A pesar de que se consideraba que sus poblaciones se mantenían intactas debido a su fácil observación en la vida silvestre en muchas reservas de África, se ha observado una disminución en las últimas décadas debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat y a la caza furtiva