La compañía presentó una petición para declararse en bancarrota, con la cual busca la protección federal ante sus acreedores debido a las abultadas deudas que ha contraído
Su más encarnizado perseguidor fue el regente Ernesto P. Uruchurtu, llamado el «regente de hierro», quien lo envió seis veces a prisión y 10 veces le clausuró el teatro