La ofensiva desató una respuesta militar de Israel de una magnitud sin precedentes, que transformó no solo la Franja de Gaza, sino el equilibrio político y estratégico de toda la región.
El servicio de inteligencia militar ucraniano (GUR) reivindicó la explosión de un tramo de vía en la región de Leningrado, donde un tren de mercancías con 15 cisternas se descarriló y, según Kiev, fue destruido con su combustible.