A pesar de los generosos esfuerzos de San Pablo VI y San Juan Pablo II, la decisión de revocar la excomunión impuesta por Benedicto XVI y las facultades otorgadas por Francisco, con las consagraciones ilícitas realizadas en contra de la voluntad del Papa, la Fraternidad Sacerdotal vuelve a separarse de Roma.
Durante la sesión permanente, Ledesma Alpízar indicó que dicha propuesta pretende desarrollar el “principio del interés superior” de los seres sintientes.