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Yihadista 01CIUDAD DE MÉXICO, 12 de septiembre (Al Momento Noticias).- “Camino por la calle y no reconozco a mis vecinos. Me faltan caras de toda la vida y veo otras a las que no había visto nunca”, es la respuesta de un hombre de Damasco al preguntarle por la situación en la capital tras cinco años de guerra y en pleno éxodo de refugiados hacia Europa, señala un artículo publicado en la revista Las Buenas Noticias.

“Describiría a la Siria actual como un desastre, una gran tragedia con amplias zonas fuera de control y en manos de grupos extremistas y terroristas. La gente ya ha perdido la esperanza en una solución y se va”, responde otro que ha decidido quedarse en el país junto a su familia, un país roto en tres pedazos. Uno en manos del régimen, otro de las milicias kurdas al norte y una tercera zona bajo control de los grupos armados de la oposición, con el Estado Islámico a la cabeza. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Siguiendo la estela de Túnez, Libia y Egipto los sirios se echaron a las calles del país en marzo de 2011. El régimen respondió con dureza y sofocó las protestas con mano dura. Una parte de la oposición tomó las armas con el respaldo de los países del Golfo y Turquía, deseosos de derrocar a un régimen en manos de los alauíes (corriente del islam derivada del chiismo) en el corazón de Oriente Próximo, y de Occidente, bajo el pretexto de instaurar la democracia.

Occidente nunca ha tenido claro a quién apoyar y el resto de enemigos de Assad fueron cambiando de grupos según el momento, sin miedo a apostar por los islamistas más radicales.

La triste realidad acerca del Medio Oriente hoy en día es que estamos viendo la resurrección del islam original de Mahoma, que hizo su aparición en el mundo en el siglo VII.

La nueva religión de Mahoma se dispersó como un fuego, alimentado por el poder y los saqueos. El Estado Islámico está repitiendo las primeras conquistas de Mahoma incendiando iglesias, saqueando monasterios, esclavizando y convirtiendo a la fuerza a los indefensos, y ejecutando despiadadamente a aquellos que los confrontan. Está imponiendo vigorosamente la ley charía cortándoles las manos a los ladrones, apedreando a los adúlteros y blasfemos, azotando a los criminales y prohibiendo todo aquello que se interponga en el camino del islam.

Para desafiar a las principales potencias occidentales han matado brutalmente a ciudadanos estadounidenses y británicos, decapitándolos y subiendo videos de los asesinatos a Internet para que todo el mundo los vea. El mensaje es claro: Alá está de su lado, y no tienen nada que temer de las principales potencias mundiales.

A menos que los líderes occidentales despierten de su ceguera intencional y enfrenten la triste realidad de la perspectiva yihadista que está motivando al Estado Islámico y también a Hamás, Hezbolá y a otros innumerables grupos y movimientos, esa parte del mundo continuará siendo un polvorín a punto de explotar y derrumbar gran parte de la civilización moderna.

El presidente Al Assad resiste en su palacio, pero el Ejército sirio da muestras de agotamiento y está en su peor momento desde el inicio de la crisis, según fuentes militares israelíes consultadas por el diario Haaretz.

El régimen mantiene su presencia en todas las capitales de provincia del país, excepto Raqqa e Idlib, pero no da muestras de poder recuperar el espacio perdido. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) las tropas regulares han sufrido al menos 50 mil 570 bajas. A las que habría que sumar los paramilitares de las milicias sectarias leales a Assad, otros 33 mil 839 muertos. El régimen ha dejado de ser el paraguas de seguridad que fue durante los primeros momentos de la guerra, su imagen de poder absoluto se ha resquebrajado y ha pasado a ser un actor más en el tablero.

Los grandes aliados de Assad, Rusia e Irán, han demostrado ser los más fiables porque desde el primer momento han mantenido su respaldo económico, militar y diplomático al presidente. La oposición, política y armada, ha sido un juguete en manos de Arabia Saudí, Qatar, Turquía y Estados Unidos que han ido variando sus planes con el paso de los meses. Casi cinco años y más de 300 mil muertos después, dirigentes europeos como José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores español, piensan que «es hora de dialogar con Assad».

TURKEY-SYRIA-KURDS-REFUGEESAl Qaida en Irak no tardó en aprovechar el alzamiento sirio para cruzar la frontera y empezar a operar en el país vecino bajo el nombre de Estado Islámico de Irak y Levante. Damasco, como Bagdad, están en manos de infieles chiíes y el grupo esperaba consolidar su posición entre la mayoría suní siria. Abu Baker Al Bagdadi desoyó las órdenes de Al Qaida, que nombró al Frente Al Nusra como su filial siria, y decidió convertir Raqqa en la primera capital de lo que acabó siendo su califato transfronterizo entre Siria e Irak. Instaurado el califato redujeron el nombre a Estado Islámico y poco más de un año después controlan más de la mitad del territorio sirio, aunque realmente la mayor parte son zonas deshabitadas.

La brutalidad del Estado Islámico y de otras organizaciones terroristas es impactante y horrorosa – decapitaciones, ataques suicidas, matanzas de prisioneros y mujeres forzadas a la esclavitud sexual. ¿Qué hay detrás de toda esta barbarie? ¡Puede que la verdad lo sorprenda!

Los titulares sobre el Medio Oriente en estos últimos meses han sido horrorosos — la decapitación de rehenes estadounidenses y británicos, miles de prisioneros capturados y luego ejecutados, mujeres forzadas a seresclavas sexuales de por vida (o vendidas para tal propósito), niños brutalmente asesinados y comunidades forzadas a morir de hambre o masacradas a sangre fría por rehusarse a cambiar de religión.

Gran parte del mundo está espantado con tal brutalidad, y con toda razón; este tipo de atrocidades son difíciles de comprender para la mente occidental.

¿Qué es lo que está impulsando tal crueldad, este salvajismo que nunca habíamos presenciado en nuestra generación? Para comprender esto, debemos quitarnos las anteojeras de lo políticamente correcto y enfrentar los hechos resueltamente.

En realidad, la respuesta es simple: quienes están detrás de estos horrores comparten un denominador común y admiten sin ningún remordimiento que llevan a cabo lo que su religión –elislam– les ordena.

Y aunque es cierto que muchos musulmanes son pacíficos y se sienten igualmente horrorizados por estos eventos, solo tenemos que analizar las palabras de los perpetradores de tales atrocidades para comprender sus motivos. Ellos declaran orgullosamente y sin ambages que están haciendo lo que su religión les dice.

En un discurso dirigido a las Naciones Unidas el 24 de septiembre de 2014, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dijo: “Estados Unidos no está, ni nunca estará en guerra con el islam. El islam enseña la paz. Los musulmanes alrededor del mundo aspiran a vivir con dignidad y con un sentido de justicia. Y cuando tiene que ver con Estados Unidos y el islam, no existe tal cosa como ellos y nosotros— solo existe nosotros, porque hay millones de musulmanes que son ciudadanos de Estados Unidos y que forman parte de la estructura misma de nuestra nación. Por lo tanto, rechazamos toda sugerencia de un choque de civilizaciones”.

En un discurso pronunciado el 3 de septiembre de 2014 –irónicamente, el día después de que el Estado Islámico publicara un video mostrando la decapitación del periodista estadounidense Steven Sotloff–, el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, aplaudió al islam diciendo que “es una religión pacífica basada en la dignidad de todos los seres humanos”. Luego explicó que “la verdadera cara del islam… se ve reflejada en las comunidades musulmanas que defienden los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluyendo la libertad más básica: poder practicar la fe de uno abierta y libremente”.

El 24 de septiembre, después de la brutal decapitación del rehén británico David Haines, el primer ministro británico David Camerón insistió en que estos asesinatos “no tienen nada que ver con la gran religión del islam, una religión de paz, una religión que se esfuerza por apoyar obras diarias de bondad y generosidad”.

AMN.MX/fm

Comentarios

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Un comentario en «Siria, un país roto que solo atrae a los yihadistas»
  1. Me parece un error que culpes a una religión de estas atrocidades, cuando en realidad se trata de la búsqueda del control político por parte de un grupo radical. Es como culpar al catolicismo de las muertes que provocan las potencias occidentales alrededor del mundo.

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