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Foto: Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de diciembre (AlMomentoMX).- La Arquidiócesis Primada de México señaló que es preciso no sólo un cambio de personajes, sino que también es necesaria una transformación constituida por valores cívicos; este cambio debe fundamentarse en principios de justicia social que prevalezca no sólo en la administración en curso en conjunción de la educación y la cultura.

En su editorial en el semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis apunta que “La Iglesia mexicana tiene clara la postura que habrá de asumir ante el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador: colaborar en los proyectos que apunten hacia el bien común, y ejercer una actitud crítica frente a aquellas situaciones que demanden de los obispos una voz que oriente a los millones de mexicanos que profesan la religión católica; es decir, colaborar sin complicidad”.

La Arquidiócesis Primada de México, encabezada por el cardenal Carlos Aguilar Retes, expresa que “Seremos colaboradores, pero no cómplices”, señaló que la iglesia mexicana tiene clara la postura que habrá de asumir ante el nuevo gobierno, y ejercerá una actitud crítica frente a aquellas situaciones que demanden de los obispos una voz que oriente a los millones de mexicanos que profesan la religión católica; es decir, “colaborar sin complicidad”.

En el documento, manifiestan que aunque los estratos políticos, sociales y económicos hayan cambiado, o estén por cambiar, los rasgos funamentales del país siguen siendo los mismos “se clama por trabajo digno y estable, seguridad, respeto a las instituciones, promoción de grupos específicos, empoderamiento de la mujer, mayores espacios de educación y cultura, y un amplio etcétera bien conocido”.

Así, finalizan diágnosticando la posición de la Iglesia en esta nuevo gobierno federal “Al inicio de este sexenio, la Iglesia no quiere quedarse al margen de las decisiones importantes, sino participar legítimamente de la vida pública, animando los procesos de transformación y aportando desde su sabiduría a la construcción de un México más fraterno, solidario y en paz.”

“La Iglesia, que está llamada a ser sal de la tierra y luz del mundo, quiere estar a la altura de apoyar y exigir a cada gobernante lo mismo que debemos aportar: una respuesta siempre generosa ante la misma realidad desafiante: México”, finaliza el documento.

(Con información de 24 Horas)

AM-MX/mla

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