CIUDAD DE MÉXICO.- En redes sociales empezó a circular el término therian: personas que diceeen sentirse identificadas, a nivel interno, con un animal, ya sea un perro, un gato, etc. La cosa es… ¿es normal?, ¿qué hacer si tu amigo o alguien cercano es un therian? Y antes de que panda el cúnico, le preguntamos a Pablo León, especialista en consulta psiquiátrica, enfermedades neurológicas y neuropsiquiátricas si sentirse therian es un trastorno mental o solo una moda.
De acuerdo con Revista moi, primero lo primero: no es un diagnóstico psiquiátrico. No está en los manuales internacionales como trastorno mental ni hay evidencia sólida que lo catalogue como una condición médica. Lo que existe, en su mayoría, son análisis que lo entienden como una forma actual de identidad. La clave aquí es simple: no es lo mismo una identidad simbólica que un delirio psicótico. Son cosas totalmente distintas. Así que, antes de entrar en pánico… relax. No estamos hablando de una epidemia ni de algo clínicamente alarmante.
En un cuadro psicótico grave, la persona pierde el juicio de realidad y puede creer literalmente que se ha transformado en un animal. Eso sí es un trastorno y requiere atención clínica pero ya. En la mayoría de los casos que se describen como therian, no ocurre eso. La persona sabe que es biológicamente es humana, no hay ruptura con la realidad, solo hay una narrativa interna sobre cómo se percibe y se entiende a sí misma.
Desde la neurociencia hay algo interesante: el “yo” no es una cosa fija y rígida. El cerebro está todo el tiempo construyendo quiénes somos a partir de experiencias, emociones y recuerdos. La forma en la que nos sentimos en nuestro cuerpo y cómo nos definimos puede ser mucho más flexible de lo que creemos.
Pero ojo, que la identidad sea flexible no significa que cambie tu biología. O sea, tu cuerpo sigue siendo tu cuerpo. Sentirte de cierta manera no modifica tu genética ni la evolución. Una cosa es la experiencia interna y otra muy distinta es la estructura biológica.
Esto solo se vuelve un tema clínico cuando afecta seriamente la vida diaria o cuando hay una pérdida clara del sentido de realidad. Si eso no está pasando, estamos hablando más de una forma de identidad o de un fenómeno cultural que de una enfermedad.
En un mundo donde las etiquetas se reparten más rápido que la información, vale la pena frenar tantito. No todo lo nuevo es un trastorno y no todo lo que incomoda necesita diagnóstico. A veces lo que falta no es alarma… es contexto.
AM.MX/fm
