fbpx San Luis Potosí, donde el águila paró y su estampa dibujó | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

Adrián García Aguirre / San Luis Potosí, SLP

* Es tierra de muchísimos contrastes en el centro de México.
* Increíbles paisajes turísticos que van del desierto a la selva.
* Modernidad imparable y una historia colonial fascinante.
* Gastronomía, artesanía, cultura y otros tantos atributos.
* Al Oriente, paisajes impresionantes, cañaverales y florestas.
* Xilitla, Pueblo Mágico revelado por el inglés Edward James.

Con una propuesta enmarcada en proyectos turísticos notables, San Luis Potosí, capital del estado, está colocada entre la región centro y Noreste del país, a 407 kilómetros de la ciudad de México, con accesos aéreos y terrestres por los cuatros puntos cardinales debido a su ubicación geográfica.

“Inmersa en una modernidad imparable, nuestra entidad posee una histórica ciudad colonial, dos Pueblos Mágicos –Real de Catorce y Xilitla- y numerosos escenarios para vivir el ecoturismo”, dicen los carteles promocionales de una entidad en la cual “el águila paró, y su estampa dibujó en el lienzo tricolor”.

San Luis Potosí es un estado con nueve vecinos: Jalisco, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Querétaro y Guanajuato con regiones contrastantes, que van de las planicies verdes y calurosas de la Huasteca donde se ubican Río Verde y Ciudad Valles, a las desérticas y templadas del Altiplano.

Son poblados surgidos gracias a los yacimientos de plata del cerro de San Pedro, lo cual aceleró la riqueza arquitectónica capitalina y de Real de Catorce, Villa del Rey y Santa María del Río, célebre por sus rebozos de seda de altísima calidad y factura.

En el casco histórico capitalino tenemos la plaza de San Francisco -tranquila, sombreada y silenciosa- la capital cuenta con la Casa de la Cultura del estado y restaurantes tan atractivos como “El México de Frida”, que recomienda escamoles, enchiladas potosinas, rioverdenses rellenas de papa, sazonadas con salsa y acompañadas con patitas de cerdo en vinagre, o las huastecas de huevo o queso.

El menú gastronómico aporta platillos hechos con tuna, nopal y limón, elotes asados y otras delicias de los lugares que se enfocan en la cocina regional, originarios de sitios que invitan a admirar esas maravillas y muchas más, que luego invitan a emprender un paseo a pie por los templos barrocos y otras joyas coloniales como la Plaza de los Fundadores y la escultura de San Luis Rey.

En la plaza del Carmen está el Nazareno que significa la Semana Santa y el Viernes del Silencio, que forma parte del protagonismo de esta tierra de contrastes que, entre otras muchas de sus características, cuenta con una exuberante biodiversidad, comparable a la del Sureste mexicano.

La capital potosina combina su pasado minero con el toque añejo de la época colonial, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad y parte del Camino Real de Tierra Adentro, ruta comercial de gran trascendencia en la historia de México.

En otras palabras, San Luis Potosí es una de las ciudades más bellas del país por sus explanadas en desnivel, parques llenos de flores y una efervescente vida cultural que enorgullece a sus habitantes desde la época de su fundación, de la cual los mineros fueron sus principales impulsores.

Al Oriente del estado hay paisajes impresionantes en los que predominan los cañaverales como puerta y alfombra de entrada a la Huasteca potosina, donde de pronto aparecen sitios naturales ideales para el ecoturismo entre florestas, manantiales, cascadas y balnearios, en los que hay antiquísimos pueblos de artesanos con sus tradiciones, fiestas patronales y costumbres ancestrales.

En un recorrido sobre esa región de San Luis Potosí, con una temperatura que supera los 42 grados centígrados de temperatura en verano –de las más altas del país-, ésta abarca la costa del Golfo, entre los ríos Cazones y Soto la Marina, ocupando vastas porciones de Veracruz, Tamaulipas, Querétaro e Hidalgo.

Su territorio posee parte de las reservas de agua más importantes del Noreste de México, con zonas óptimas para el ecoturismo como las cascadas de los Micos, a corta distancia de Ciudad Valles, en las cuales se practican diferentes modalidades de deportes de aventura.

Esta es un punto de irradiación económica relevante, con empresas, restaurantes, y hoteles que han aprovechado amplias y antiguas casonas construidas en el pasado, remodeladas y con todos los servicios, donde cantan los huapangueros y actúan ejecutantes de bailes regionales.

El Oriente potosino impresiona por su cantidad de cascadas, cuya existencia se debe a la riqueza orográfica e hidrográfica del estado, con profundidades que llevan, por ejemplo, a Puente de Dios, una hondonada a la que se llega bajando 307 escalones de piedra en medio de gran biodiversidad.

Es recomendable hacer un alto en Aquismón, para bajar hasta la Hoya de las Huauas, formada por la erosión del agua que formó un declive redondo de piedra caliza de 80 por 90 metros, en la que se abre un abismo de 376 metros, refugio natural de diversas especies de aves.

También hay que vivir la emoción de descender cien metros por una cuerda, junto a la cascada de Tamul, la más alta de la Huasteca, teniendo como escenario el río Santa María o Tampaón de aguas azul turquesa, que recibe al río Gallinas proveniente de Tamasopo, luego de remar más de media hora en compañía de lancheros-guías de esa localidad.

Hemos dejado para el final un delirio en la selva, algo ajeno a los itinerarios turísticos convencionales: el jardín escultórico surrealista creado por un ciudadano casi mexicano, el británico Edward James (1907-1984), diseñador de un portento arquitectónico en la Sierra Madre Oriental.

En las profundidades de ese conjunto arbolado están Las Pozas, un lugar donde el heredero de dos fortunas —quien presumía de ser nieto del rey Eduardo VII—, tuvo una iluminación mientras se bañaba en las piscinas naturales de tan magníficos parajes.

El personaje contó que, en 1949, lo rodearon cientos de mariposas, y fue entonces cuando, con ayuda del indígena yaqui Plutarco Gastélum y un centenar de trabajadores, emprendió la construcción del mítico jardín que fue levantando durante tres decenios, convirtiendo una obra artístico-ecológica en delirio alucinante dentro de la floresta.

Las Pozas están a cuatro kilómetros del poblado y, si se hace el recorrido a pie por un sendero serpenteante, y se podrá apreciar la exuberancia vegetal, el laberinto surrealista de 36 monumentos cercanos a Xilitla, espacio de meditación, jardín botánico y escultórico como ninguno en el mundo.

El recorrido completo toma un día entero, las construcciones están dispersas entre cascadas naturales que forman nueve pozas, y sobresalen “La Escalera al Cielo”, “La Estructura de tres pisos que pueden ser cinco” y la recámara con techo en forma de ballena, la cabaña de don Edward y “La Casa de los Peristilos”.

La última estructura se llama “El Cine”, donde, en sus visitas temporales, el fabulosos Edward James proyectaba películas y meditaba sobre la creación de nuevas y fantásticas ensoñaciones.

 

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