Entre playas, manglares, gastronomía y vestigios históricos, San Blas reúne distintos atractivos para quienes buscan conocer Nayarit en una escapada corta. Este Pueblo Mágico del Pacífico mexicano, ubicado cerca de Tepic, permite organizar un recorrido de dos días que combina experiencias al aire libre, descanso y contacto con la identidad costera.
La ruta puede desarrollarse entre amaneceres frente al mar, recorridos por sitios históricos, navegación entre manglares y actividades de aventura. A ello se suma una oferta gastronómica basada en productos del océano y opciones de hospedaje vinculadas con el entorno natural.
Primer día comienza entre playas, historia y naturaleza nayarita
El recorrido puede iniciar temprano en Playa Limoncito, donde el amanecer ofrece una primera aproximación al paisaje costero de San Blas. Llegar antes de la salida del sol permite encontrar un punto tranquilo para observar el cambio de colores sobre el Pacífico y comenzar la jornada lejos del movimiento habitual del puerto.
Después, la ruta continúa hacia La Contaduría, uno de los espacios históricos representativos de la localidad. Su posición elevada permite obtener vistas hacia la costa mientras se recorren áreas relacionadas con el pasado de San Blas como puerto relevante en distintos periodos de la historia mexicana.
La siguiente parada es La Tovara, donde los recorridos en lancha atraviesan canales rodeados de manglares. Durante el trayecto pueden observarse aves, reptiles y otras especies que habitan este ecosistema. La experiencia puede complementarse con una visita al cocodrilario, espacio dedicado al conocimiento y conservación de estos animales.
Gastronomía costera acompaña la tarde frente al océano Pacífico
Tras las actividades en contacto con la naturaleza, el itinerario puede trasladarse hacia Aticama, sitio reconocido por su oferta de productos del mar. Entre sus preparaciones se encuentran los llamados “balazos”, elaborados con ostión o camarón fresco, jugo de la concha, limón y otros ingredientes.
La jornada puede continuar en Playa Matanchén, donde Tova integra propuestas de descanso y gastronomía junto al mar. En el lugar se encuentran Ardea y Koko Beach Club, restaurantes cuya oferta está enfocada principalmente en sabores marinos y bebidas para acompañar la estancia frente al Pacífico.
Para terminar el primer día, Aldea Camalote ofrece alojamiento en villas ecológicas construidas principalmente con bambú. La propuesta combina elementos de sostenibilidad, descanso y contacto con la vegetación de la zona antes de retomar las actividades del día siguiente.
Parapente y muelle muestran otra perspectiva de San Blas
La segunda jornada puede comenzar con una actividad de mayor intensidad mediante un vuelo en parapente sobre la bahía. Desde las alturas es posible observar playas, zonas de vegetación, montañas y la extensión del océano, lo que permite apreciar el paisaje desde una perspectiva distinta.
Después del vuelo, el recorrido regresa al nivel del mar con una caminata por el Muelle de San Blas. Este espacio permite observar parte de la dinámica cotidiana del puerto, desde las embarcaciones hasta las actividades de quienes trabajan en las inmediaciones de la costa.
El muelle también funciona como una alternativa para hacer una pausa, recorrer el entorno y mantener el contacto con el paisaje marítimo antes de concluir la visita por este destino nayarita.
Pan de plátano cierra una ruta de dos días
La gastronomía vuelve a aparecer en el cierre del itinerario con el tradicional pan de plátano, uno de los sabores vinculados con la región. Su consumo puede convertirse en la última parada antes de emprender el regreso después de dos jornadas con actividades diferentes.
En un mismo fin de semana, San Blas permite combinar playas, patrimonio histórico, ecosistemas de manglar, fauna silvestre, aventura y cocina local. La diversidad de experiencias facilita construir un recorrido que alterna momentos de contemplación con actividades culturales y de naturaleza.
De esta manera, el Pueblo Mágico presenta distintas facetas de la costa nayarita en un itinerario breve, desde el amanecer frente al Pacífico y la navegación por La Tovara hasta el parapente, el muelle y los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de la zona.
AM.MX/CV



