Ciudad de México.- El Museo Nacional de Arte (MUNAL), uno de los recintos más emblemáticos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), se consolida como el guardián de la evolución creativa de nuestro país. Dentro de su vasto acervo, diez salas están dedicadas exclusivamente al periodo virreinal, un espacio donde los visitantes pueden admirar la maestría de dinastías que definieron la plástica novohispana. En el marco de las celebraciones de inicio de año, el recinto destaca obras fundamentales que narran la llegada de los Reyes Magos.
Ramón Avendaño, curador de arte novohispano e investigador del museo, señala que estas piezas no solo son objetos estéticos, sino crónicas visuales de una tradición centenaria. “Este tema está inspirado en los textos de San Mateo y en los evangelios apócrifos, donde ya vienen los nombres de los Reyes Magos, quienes fueron guiados por una estrella, y le van a ofrecer tres presentes a Jesús: el oro, como reflejo de realeza; el incienso, de la divinidad, y la mirra, por su condición de hombre”, explicó el especialista al invitar al público a explorar estas joyas artísticas.
Las obras maestras de las dinastías Juárez y Echave que resguarda el acervo nacional
Una de las paradas obligatorias en este recorrido es La epifanía (ca. 1655), creada por José Juárez. Según el curador, esta pintura “es una pieza de gran riqueza visual, donde el primer plano lo comparten la Virgen, que lleva al niño Jesús en su regazo, y los reyes Melchor y Gaspar. Este último está de figura completa y mira al espectador, interpelándolo. Otro detalle es que, en el copón de Melchor, el cual se encuentra en el piso, está la firma del autor”. Esta obra destaca por su capacidad de involucrar a quien la observa en la escena sagrada.
Por otro lado, el MUNAL exhibe La adoración de los reyes de Baltasar Echave Orio, pieza fundamental del inicio del siglo XVII. En esta composición, “destaca Melchor, quien es el más anciano y, como un gesto de humildad, está hincado, besándole los pies al niño Jesús. En el pesebre se pueden ver las insignias de realeza: una corona, un cetro y unas espadas, y la estrella tiene mucha relevancia, porque desprende un haz que se dirige hacia el portal, que está, además, erigido entre ruinas clásicas”. La obra es un testimonio del talento de la dinastía Echave y su manejo de la simbología cristiana.
El autorretrato de Juan Rodríguez Juárez y el estatus del artista en la Nueva España
Entre las piezas de mayor relevancia histórica se encuentra la obra de Juan Rodríguez Juárez, la cual posee un valor documental único. Esta pintura funciona como el boceto aprobatorio para el monumental lienzo del Retablo de los Reyes de la Catedral de México. El cuadro destaca por un marco de flores de tradición flamenca y un detalle fascinante: el pintor se autorretrató como un militar dentro del cortejo de los reyes.
Para Avendaño, “este detalle lo convierte en un documento valioso porque, además de que permite conocer al autor, nos muestra el estatuto que habían alcanzado los pintores en la Nueva España y la manera de perpetuarse”. La presencia del artista en la obra confirma que, para el siglo XVIII, los pintores ya no eran solo artesanos, sino figuras con un reconocimiento social consolidado. El museo, ubicado en Tacuba No. 8 en el Centro Histórico, abre sus puertas de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas, recordando que permanecerá cerrado el día 1° de enero.
AM.MX/CV
