Reflexionan mujeres fotoperiodistas sobre las coberturas de violencia en México

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CIUDAD DE MÉXICO, 29 de agosto (Al Momento Noticias).-  Cuatro ideas en torno a la fotografía de prensa:

  • En tiempos de violencia, el fotoperiodismo es una herramienta fundamental para denunciar lo que sucede.
  • Siempre debe haber un profundo respeto por el retratado; nunca se debe pasar por encima de nadie.
  • Una imagen también puede violentar.
  • No existe una mirada femenina, sólo preferencias en los temas.
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FOTOPERIODISTAS reflexionan en torno a la violencia. Foto: JC Aguilar

Lo anterior fue parte de lo que se dijo en la mesa “Mujeres fotoperiodistas cubriendo la violencia en México”, organizada por Artículo 19 y World Press Photo, con la cual se inauguran las sesiones tituladas “A contraluz”, que cada mes propiciarán un debate y una reflexión en torno al periodismo que se realiza en nuestro país, en voz de sus propios protagonistas.

En este primer encuentro, realizado en el Cine Tonalá y en el que participaron cuatro fotógrafas —Lizeth Arauz, Patricia Aridjis, Mónica González y Consuelo Pagaza—, la pregunta inicial fue: ¿Cuál es la pertinencia del trabajo de los fotoperiodistas en el entorno de violencia en que vive México?

Aridjis —quien desde 1992 se dedica a la fotografía— señaló que el fotoperiodismo juega un rol social importantísimo por la denuncia que hace. En ese sentido, dijo, debe hacerse con un profundo respeto. “No debemos pasar por encima de los demás. En mi caso, nunca hago fotos a escondidas”, expresó.

“Cuando realizo un proyecto, explico a la gente de qué se trata. Si las personas no quieren participar, no tomo las fotografías por más que me muera de ganas”. Así lo ha hecho Aridjis en sus dos proyectos más representativos: “Las horas negras” y “Arrullo para otros”.

En el mismo sentido se pronunció Arauz: “La fotografía tiene un lugar de privilegio que, gracias a su contundencia, lleva a la reflexión a quien la mira. Por eso debe realizarse con mucho respeto”.

Y se cuestionó: “En un acontecimiento violento, un accidente, ¿qué se debe hacer?, ¿tomar fotografías o ayudar al involucrado?  Me queda claro que nuestra función es tomar imágenes, hacer un registro de lo que ocurre, aunque siempre hay posibilidad de ayudar”.

En este punto intervino González, para quien hay algo fundamental: “El fotógrafo debe tener conciencia de las repercusiones que puede traer una imagen. Se puede violentar con una foto”, advirtió.

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Imagen reconocida en el Wold Press Photo. Foto: CHRISTOPHER VANEGAS

González mencionó que, al momento de trabajar un proyecto, acostumbra enseñar cómo va avanzando el reportaje, no tanto para que le aprueben o no su trabajo, sino para que los involucrados estén completamente enterados de las intenciones de las imágenes.

Pagaza coincidió con sus compañeras en el sentido de que el respeto a los retratados debe ser lo más importante al momento de hacer una fotografía.

Sobre si existe una “mirada femenina” en el trabajo que hacen mujeres fotoperiodistas, Arauz, quien es reconocida por el aspecto social de sus proyectos documentales, afirmó que no hay tal cosa. “Considero que no hay una mirada femenina, sólo preferencias en los temas. ¿O alguien podría saber con certeza si una foto ha sido tomada por un hombre  o una mujer sólo viéndola?”, preguntó.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA VIOLENCIA

Darío Ramírez, director de Artículo 19, consideró que la violencia que se ejerce contra los periodistas es la misma para hombres y mujeres, pues es motivada por su ejercicio profesional. Sin embargo, señaló, en la ramificación de esta violencia se detectan características específicas que sólo afectan a las mujeres, como amenazas de connotación sexual o que recaen directamente sobre los hijos de éstas.

En entrevista con Al Momento Noticias, Ramírez explicó: “La violencia contra hombres y mujeres, motivada por su trabajo periodístico, puede ser la misma, aunque en el proceso sí tiene características específicas.

“La violencia contra las mujeres periodistas siempre lleva una connotación sexual, lo que no le pasa a los hombres. Por otra parte, a las mujeres les amenazan de manera muy regular a sus hijos. Todo ese machismo que se vive en la sociedad tenemos que tomarlo en cuenta cuando hablamos de fotoperiodistas haciendo coberturas de violencia.

“En el caso de Regina Martínez, Lydia Cacho o Anabel Hernández, siempre hay elementos que no se encuentran en los hombres. Los insultos, la manera de agredir, de amenazar. Con Regina, por ejemplo, lo primero que dijo el procurador es que parecía ser un crimen de odio. Otra vez la connotación sexual contra la mujer en donde se afirma: ‘Seguramente metió a alguien en su casa y por eso la asesinaron’”.

Ramírez lamentó que, para estar más seguras, las mujeres prácticamente tienen que aparentar ser hombres. “¿Por qué las mujeres periodistas no podrían ir arregladas y pintadas a una cobertura? No lo pueden hacer porque eso aumentaría su riesgo. No lo pueden hacer porque podría disparar una agresión extra”, dijo.

AMN.MX/jca/jmg

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