fbpx Recuerda el mundo entero a Gabriel García Márquez a un año de su muerte
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de abril (Al Momento Noticias).- Hoy se cumple un año de la muerte del escritor colombiano Gabriel García Márquez, una gran pérdida no solo para Latinoamérica, sino para el mundo entero, el cual se ha unido para homenajear al Premio Nobel de Literatura 1982.
Gabriel-García

Hoy se recordará al ilustre personaje con exposiciones, documentales, lecturas colectivas y conferencias, en las que abundarán las mariposas amarillas.

Gracias a sus obras literarias García Marquéz se convirtió en un personaje inmortal, pues es bien sabido, que el hombre se vuelve inmortal con todo aquello que sembró en la tierra, y “Gabo” dejó material de gran calidad que seguirá llenándonos de sabiduría y entretenimiento.

Durante sus 84 años de vida, el escritor dejó un legado de más de 20 obras que no solo siguen vigentes, sino que son utilizadas como referencia cuando se habla de la buena literatura latinoamericana. García Márquez fue reconocido como un gran escritor, novelista, cuentista, guionista y periodista.

En reconocimiento a su obra, el Congreso de Colombia determinó plasmar su imagen en un billete, además se creará un centro internacional que albergará el legado del escritor en Cartagena de Indias.

A lo largo de su vida, el autor de “El coronel no tiene quien le escriba” tuvo muy buenos amigos, entre ellos el también Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, por el que sintió tal admiración que en 1966 en una nota escribió: “En realidad lo único nuevo que hay en la novela latinoamericana es mi muy querido amigo Mario Vargas Llosa, por quien siento una admiración desmedida”.

Existen miles de frases de “Gabo” que han marcado nuestros corazones como aquella que reza “La vejez no llega con los años sino con el olvido”.

En Colombia, el país que lo vio nacer en 1927, mismo lugar que inspiró sus obras le rinde homenaje con miles de mariposas amarillas, en las que sus lectores pueden plasmar frases de sus libros.

Como muestra de su amor por México, que se convirtió en su segundo hogar, sus cenizas permanecen en la Ciudad de México con su familia, como lo asegura Jaime Abello Banfi, amigo y cómplice del escritor.

A un año de su partida, librerías de las más importantes del mundo mantienen las obras del novelista en sus estantes, así como los títulos que han ido aparecido desde el fallecimiento del hijo predilecto de Aracataca, Colombia.

Penguin Random House ofrece desde su libro de discursos, hasta aquellos escritos más recientes como el del periodista colombiano Darío Arizmendi “Gabo no contado”, el de su traductora al japonés, la poeta Sakoto Tamura “Por los caminos de Cien años de soledad” y el de Beatriz Parga “La maestra y el Nobel”.

El primero es un retrato íntimo narrado desde el círculo más cercano del autor, que da cuenta del “Gabo” crítico pero también del parrandero, desde la óptica periodística pero también desde la del amigo.

Pero quién fue “Gabo”; fue un escritor que creció con sus abuelos, quienes influyeron en su futuro literario con sus historias, fábulas y leyendas, creando un mundo que lo formó y en el que siempre vivió.

Su primer acercamiento con las letras lo tuvo al encontrar un libro viejo y maltrecho de “Las mil y una noches”, con el cual inició el camino que habría de recorrer a lo largo de su vida, y el cual concluyó en 2004 con la publicación de “Memorias de mis putas tristes”, pues el novelista decidió no escribir más porque ya no se concentraba lo suficiente.

Sus primeros estudios los hizo en el Colegio Montessori de Aracataca; también fue interno del Colegio San José de Barranquilla y del Liceo Nacional de Zipaquirá, época en la que comenzó a escribir sonetos y poemas. Más tarde se dedicó a estudiar Derecho, no obstante, la publicación de algunos de sus cuentos en diarios colobianos, marcaron su destino para siempre y se inclinó por el periodismo, y más tarde por la literatura.

 En  1955, García Márquez fue corresponsal del diario “El espectador”; luego estaría en Ginebra, París, Roma, Checoslovaquia, Polonia, Rusia y Ucrania, al tiempo que escribía “El coronel no tiene quien le escriba”.

El escritor vivió también en Nueva York, Estados Unidos, y, finalmente, en México, país que lo hizo suyo, y al que “Gabo” adoptó como su segunda patria y donde escribió “Cien años de soledad” en 1967, lo que le valió el Nobel de Literatura.

García Márquez también manifestó su gusto por  el cine, como guionista o adaptador del texto literario de varias películas, entre las más recordadas figuran “El gallo de oro” (1963-64), basado en el cuento de Juan Rulfo (1918-1986).

En la década de los años 70 García Márquez publicó diversas obras, como el libro de cuentos “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”, de 1972, y la novela “El otoño del patriarca” en 1975 que aborda el tema de la dictadura.

Más tarde se darían a conocer:  “Crónica de una muerte anunciada” en 1981; “El amor en los tiempos del cólera” de 1985; la crónica política “La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile” de 1986, y “El general en su laberinto” de 1989.

Para el año de 1994 creó la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que hoy preside Jaime Abello, en la cual ofreció talleres de periodismo como en su momento lo hizo con los de cine en La Habana.

Desafortunadamente, el año pasado el gran escritor se despidió del mundo terrenal debido al cáncer de pulmón y leucemia que lo aquejaron en sus últimos días.

AMN.MX/lfj/bhr

 

 

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *