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Josep Miró i Ardèvol*

 Si lo peor llega, y recemos y esperemos que no sea así, que no nos vengan a buscar para ningún esfuerzo, que no nos expliquen que la recuperación vuelve a “caerse” por el conflicto, porque ellos lo habrán buscado, con la ayuda, eso sí, de una parte de la población, incapaz de entender por qué pasa lo que le pasa.

mapa ucrania

 CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo (Al Momento Noticias).- La contradicción es excesiva. En plena crisis con Rusia a causa del conflicto ucraniano, en pleno periodo electoral para elegir a los diputados que compondrán el Parlamento Europeo, ni uno sólo de los partidos en liza tiene nada que decir sobre una situación que puede dar al traste con la incipiente recuperación económica, destruir una parte del ahorro invertido en la bolsa, generar una nueva Guerra Fría, e incluso un encontronazo bélico.

Todo esto dice muy poco de los partidos políticos, pero también resulta censurable para la ciudadanía europea, porque si aquellos hubieran detectado una tensión y atención suficiente en la calle, estarían adoptando posiciones sobre una cuestión tan grave. Pero no es así: cada vez más, la nuestra parece una sociedad autista, incapaz de percibir toda la realidad, aunque en ella le vaya parte de su futuro. Es la incapacidad propia de la sociedad desvinculada.

Ucrania, contradicciones latentes
Ucrania, contradicciones latentes

Rememoremos telegráficamente los hechos. En Ucrania, después de unas elecciones legítimas gobernaba un régimen corrupto, quizás más que sus predecesores reformistas, entre los que se encontraba la carismática Julia Timoshenko. Este gobierno del presidente Yanukóvich mantenía negociaciones para lograr un tratado con la Unión Europea. Su posición era razonable desde el punto de vista de su país. Alcanzar un tipo de acuerdo que al mismo tiempo le permitiera mantener y ampliar sus estrechas relaciones con Moscú, de quien tanto depende en materia de energía y de exportaciones industriales.

La Unión Europea, en lugar de buscar la mejor solución en este contexto de acuerdo a tres bandas, se empeñó en un juego insensato: el de que Ucrania optara por la UE o Rusia. Las negociaciones fracasaron y empezó la revuelta de la plaza Maidán, donde demócratas y pro europeos se mezclaron con grupos de extrema derecha, numerosos y bien organizados, que en buena medida fueron quienes pararon los pies a la policía. Detrás de este súbito surgimiento había una tarea de años de Estados Unidos que venían financiando todo este movimiento, el democrático y el que no lo es.

El resultado es conocido, pero olvidado. Se negoció y llegó a un acuerdo con el presidente Yanukóvich, pero solo unas horas después, en un engaño declarado, se produjo un golpe incruento que lo derrocó y fue sustituido por un gobierno provisional en el que figuran destacados miembros de la extrema derecha. Lo es por ejemplo el fiscal general del Estado, y el responsable de las operaciones militares y policiales contra el pro ruso.

Todo esto es muy cínico. Un cinismo en el que  Europa sigue a regañadientes la política exterior americana, que desde el fin de la URSS trabaja para convertir a Rusia en un estado marginal, buscando por todos los medios la liquidación de su zona de influencia.

Con más condiciones de constitucionalidad que el golpe ucraniano, Estados Unidos (y la UE) declararon gobierno “paria” al hondureño surgido del derrocamiento del presidente por su propio Congreso, y aún más reciente sucedió algo parecido en Paraguay. La exigencia de la formalidad democrática ante todo, afirmaba Estados Unidos, a pesar que eran los Congresos quienes tomaban la decisión, cosa que no ha sucedido en Ucrania.

Pues bien ¿por qué ahora la vara de medir es distinta? ¿Por qué se acepta un gobierno golpista precedente trufado de extremistas sentando así un pésimo precedente?

Mediciones distintas a conflictos similares
Mediciones distintas a conflictos similares

Los medios de comunicación de un determinado perfil la tomaron con la Hungría democrática de Orbán, regida por un partido que ganó por una mayoría abrumadora, pero no sólo no dicen nada por la fuerza de una extrema derecha ucraniana, que son financiados por Estados Unidos, sino que incluso la entrenan, como sucedió con el grupo de 89 personas del Sector de Derechas, que recibió formación para la acción en Polonia, según los propios medios de comunicación de este país.

Ucrania necesita paz interior y una articulación exterior que le permita desarrollarse según lo que realmente es, un gozne entre Rusia y la Unión Europea. Es estúpido que, en lugar de buscar reforzarlo en beneficio de todos, quienes nos gobiernan se empeñen en romperlo ante la indiferencia de sus propios ciudadanos.

Si lo peor llega, y recemos y esperemos que no sea así, que no nos vengan a buscar para ningún esfuerzo, que no nos expliquen que la recuperación vuelve a “caerse” por el conflicto, porque ellos lo habrán buscado, con la ayuda, eso sí, de una parte de la población, incapaz de entender por qué pasa lo que le pasa.

*Politólogo europeo. Editor del “Forum Libertas”

 

AMN.MX/jm/trv

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