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barítono mexicano Guillermo RuizÁLAMOS, SON., 23 de enero (Al Momento Noticias).- Falta de espacios, recortes presupuestales y una enorme burocracia son algunos de los factores que han impedido el crecimiento de la ópera en México, donde existen excelentes voces que de pronto no encuentran cómo desarrollar una carrera sólida en su propio país, consideró el bajo barítono mexicano Guillermo Ruiz.

Entrevistado a unas horas de que sea galardonado aquí con la Medalla Alfonso Ortiz Tirado, el cantante lamentó que la iniciativa privada siga temerosa de apoyar proyectos de ópera, por considerarla una inversión arriesgada, difícil de predecir si le redituará económicamente.

México es un gran semillero de voces, si la iniciativa privada hiciera algo, seguro que se tendría un mejor panorama, el problema son las plazas de trabajo, cada vez hay menos producciones de ópera; “se han hecho cotos de poder y sólo figuras por amiguismo o por el dedazo que, desafortunadamente, sigue existiendo”, eso hace que no haya un avance, consideró.

En materia de preparación también estamos mal, expuso, “porque existe la tendencia, al menos en la Ciudad de México, de que quienes dan clases son egresados de las escuelas y su experiencia profesional se limita a conciertos de la escuela, muchos de ellos ni siquiera han debutado en Bellas Artes y menos en escenarios más grandes, creo que es triste el panorama”.

Aclaró que no se trata de que sea academicista, porque él mismo no es egresado de una escuela, se ha hecho solo a base de talento, terquedad y su criterio para ir avanzando más allá de lo que le han enseñado sus maestros, porque es lo que le ha permitido avanzar.

Hoy en día, criticó, hay una tendencia a debutar a chicos muy jóvenes y eso es un arma de doble filo, pueden despuntar, como es el caso de Javier Camarena, o pueden quemar su carrera antes de despuntar. De hecho, dijo, hay un taller que los utiliza para “abaratar las producciones pero eso va en detrimento de la calidad y de la compañía”.

Sobre la necesidad de salir al extranjero a forjarse una carrera, consideró que es muy válido buscar las oportunidades y si éstas se dan en Alemania, Italia o Francia, bienvenidas, y si no, también es válido regresar y aportar en la medida de la experiencia obtenida en cuando al dominio de la voz y ese poder de conmover a quien lo escucha, como le sucede cuando interpreta el “Requiem”, de Giuseppe Verdi, una de sus piezas favoritas.

Consciente de que su voz no es común, que es más fácil encontrarla en tierras eslavas, Guillermo Ruiz consideró que aquí no tiene tanta demanda porque de pronto para conseguir un papel es necesario “pertenecer a cierto grupo o estar de amiguillo de alguien y eso debe cambiar”.

En su opinión, en el país, quien está tomando la estafeta en materia de ópera es el Teatro Bicentenario de León, Guanajuato, donde se hacen pocas producciones pero de muy buena calidad. En Bellas Artes hay pocas y siempre las mismas, aún cuando hay un vasto repertorio.

Consideró que es necesario aventurarse con la ópera contemporánea, dejar de vivir de las piezas decimonónicas, “estamos en el siglo XXI y es necesario aprovechar nuestro tiempo donde hay mucho talento”, aseguró.

En ese sentido, dijo, son importantes festivales como el Ortiz Tirado, dedicado ex profeso a impulsar la música lírica y para él es muy halagador ser galardonado por éste, cuya vocación es formar nuevos públicos para la ópera en México.

Lo que sigue, añadió, es continuar trabajando porque como le dijera un maestro, los cantantes son como atletas y su voz es como un músculo que deben siempre ejercitar, no pueden dormirse en sus laureles.

Luego de recibir la máxima presea que otorga el 32 Festival Alfonso Ortiz Tirado esta noche en el Palacio Municipal, Ruiz ofrecerá una gala que incluirá arias de ópera y música popular mexicana para deleite del público, que este día ha asistido a la inauguración de la Ruta del Arte en el Museo Costumbrista.

Los asistentes también han seguido el desarrollo de Ambulante, proyecto escénico itinerante que interpreta pasajes de la vida y obra del doctor Alfonso Ortiz Tirado, en honor a quien realiza este festival.

Por la noche, el Callejón del Templo se engalanará con la presencia de Alyosha Barreiro y el grupo Nok Niuk, con un recital que combina música electrónica con sonidos prehispánicos, y para cerrar, en la Alameda nocturna la música y sensibilidad del cantautor mexicano Gerardo Peña.

El festival se realiza del 22 al 30 de enero en Álamos y extiende sus actividades a Hermosillo, Navojoa y Cajeme, con una programación que incluye unos 90 espectáculos y la participación de unos 700 artistas de países como Cuba, Estados Unidos, España, Guatemala, Italia, Ucrania y México.

AMN.MX/fm

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