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CIUDAD DE MÉXICO, 5 de septiembre (AlMomentoMX).- A 120 años del surgimiento de la aspirina como analgésico para aliviar los dolores de cabeza, musculares y óseos, y que hace unas décadas se le viera como un cardioprotector de primera línea, ahora se sabe que en personas relativamente sanas no sirve para prevenir un infarto ni un derrame cerebral o embolia.

Su sustancia activa, el ácido acetilsalicílico, protege al corazón solamente cuando una persona ya tuvo un infarto agudo al miocardio y a quienes son pacientes de alto riesgo, como aquellos las personas con diabetes.

A decir de cardiólogos, la moda que surgió hace unas décadas de tomar diariamente una tableta de este medicamento para prevenir enfermedad cardiaca, es sólo un mito y debe evitarse su consumo indiscriminado.

“La aspirina en prevención primaria, que es para cardioprotector, solamente está demostrado, con los mejores estudios científicos de cardiología, que es útil en los pacientes diabéticos, en aquel paciente que no es diabético, no tiene ese efecto cardioprotector, esto es muy importante aclararlo porque la aspirina tiene efectos secundarios”, precisó Juan Marcelino Clavellina Rosas, director del Hospital General José María Morelos y Pavón del ISSSTE.

El especialista que ha sido pionero en los programas Código Infarto del IMSS y AsISSSTE Infarto, resaltó que las personas con diabetes tienen 50 por ciento de riesgo de sufrir un infarto.

La recién lanzada aplicación AsISSSTE Infarto, al activarse despliega un mensaje para recordarle a la persona que se está infartando que tome una aspirina si la tiene a la mano, pues esa simple medida, reduce hasta 25 por ciento el riesgo de que se concrete un ataque agudo al miocardio.

Si no hay una situación de riesgo de un evento cardiaco, tomar regularmente ácido acetilsalicílico puede traer complicaciones a la salud, advirtió el profesor de Cardiología en la UNAM, Enrique Gómez Álvarez.

“La aspirina tiene sus riesgos dependiendo de la dosis, tiene riesgo de hemorragia digestiva a pesar de ser tomada con protectores gástricos”, señaló.

Gómez Álvarez precisó que todos aquellos sujetos que ya tuvieron un infarto deben tomar la aspirina diaria en una dosis baja, entre 75 y 100 miligramos al día, excluyendo naturalmente a pacientes con alto riesgo de sangrado en el tubo digestivo, como aquellos pacientes que tienen ulceras gástricas activas, o trastornos o tendencia a las hemorragias.

En días pasados la aspirina cumplió 120 años, su origen fue ser un analgésico, y posteriormente se descubrió que también tiene un efecto para evitar que las plaquetas se aglutinen y formen un coagulo, porque estos coágulos o trombos son los que tapan las arterias y causan un infarto o embolia.

Este medicamento se encuentra en diversas presentaciones y dosis; para los pacientes que ya han tenido un infarto o accidente cerebrovascular se recomienda una tableta de 100 miligramos en promedio.

AM.MX/dsc

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