fbpx Presunto "fusilamiento" en Tlatlaya fue una escena mal manipulada: criminalista | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

tlatlayaTOLUCA, ESTADO DE MÉXICO, 26 de septiembre (Al Momento Noticias).- La escena donde fueron abatidas 22 personas en un supuesto operativo militar en el municipio de Tlatlaya el pasado 30 de junio, “fue totalmente manipulada, los cuerpos fueron colocados, abatidos a corta distancia y las evidencias desaparecidas”, señaló José Luis Mejía Contreras, penalista en materia criminalista.

Luego de revisar un material fotográfico, donde se observan los cadáveres de algunos de los presuntos miembros de un grupo delictivo que fallecieron en el presunto enfrentamiento, el jurista subrayó que “el mínimo peritaje de esas fotografías revelará que alguien manipuló la escena del crimen”.

Observó que la mayoría de los cadáveres guardan posiciones muy diferentes a las que de forma natural adquiere un cadáver cuando recibe un impacto de arma de fuego de grueso calibre en un enfrentamiento a distancia, como asegura la Secretaría de la Defensa Nacional que ocurrió en Tlatlaya.

“Si el enfrentamiento fue entre quienes estaban dentro y los militares que venían de fuera, había una distancia de entre 20 y 30 metros, por lo que cualquier disparo de los militares se tuvo que alojar en el cadáver, ya que ningún arma es capaz de atravesar un cuerpo y luego impactar en la pared, dejando un boquete”, precisó Mejía Contreras.

Señaló que para que un impacto de bala de ese calibre (M-1) deje un boquete en la pared, luego de atravesar un cuerpo, se necesita que se dispare a corta distancia de la víctima.

También observó que la mayoría de las manchas hemáticas que se aprecian en la escena no corresponden a los escurrimientos de sangre que de forma natural debieron registrarse.

Señaló que uno de los datos periciales más reveladores es que las víctimas presentan, todas, manchas de lodo en las rodillas, y otras más en el pecho, y luego aparecen los cadáveres tirados sobre piedras y sobre un terreno totalmente seco.

“A esas personas las sometieron, permanecieron hincadas, algunas más tiradas de pecho tierra, luego quizá los pusieron de pie y fue entonces cuando les dispararon a corta distancia, lo que provocó que los cuerpos se atravesaran y las ojivas impactaran contra las paredes, dejando un gran hueco y huellas hemáticas”, detalló.

Señaló que nadie muere en un enfrentamiento con las piernas cruzadas, porque la dinámica de movimiento que se presenta cuando alguien cae abatido en un intercambio de disparos registra el llamado “trompo”; es decir, el cuerpo gira hacia el lado contrario del que recibió el impacto de bala.

El jurista en criminalística reveló que todas las armas que fueron colocadas en esa escena están mal puestas. “hay errores fatales para quien montó ese escenario de crimen, pues nadie muere con el arma sobrepuesta en el cuerpo, los cañones no deberían estar apuntando a ellos mismos y cuando alguien es abatido con arma en mano, ésta naturalmente sale despedida y cae entre 30 y 45 centímetros a distancia del baleado, y aquí, en las fotografías, se aprecia que todos murieron como si estuvieran abrazados a las armas”, concluyó.

Por último, Mejía Contreras hizo una apreciación final: “Lo más raro es que se supone que los muertos eran miembros de un grupo criminal y se enfrentaron más de dos horas a siete militares, siendo ellos más de veinte personas, pero en ninguna imagen de la escenas aparece ni un solo casquillo de los muchos que debieron percutirse en todo ese tiempo.

Si no hay casquillos, o las víctimas nunca dispararon, o alguien barrió el lugar y se llevó a otro lado los cientos de casquillos que debería haber ahí”, finalizó.

AMN.MX/ec/fm

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