CIUDAD DE MÉXICO.- La violencia es la consecuencia de la falla de todo lo demás. Con esa premisa, Eduardo Vázquez Rossain, autor del libro Seguridad Nacional, presentó su obra dedicada a la comunidad de inteligencia para la seguridad nacional de México.
“Este libro es imposible sin mis amigos y sin mis colegas. Lo dedico a las mujeres y hombres de inteligencia que desde la soledad del anonimato y la oscuridad de la secrecía hacemos que México y Norteamérica sea un mejor lugar para vivir”, dijo al iniciar.
Exfuncionario público en áreas de inteligencia y seguridad, diplomático y catedrático de la Universidad de Las Américas, Puebla, Vázquez Rossain hiló su historia personal con la motivación del libro: su abuelo, Eduardo Vázquez Navarro, autor en 1943 y 1969 de Bases Anatomopatológicas sobre el tifus exantemático, y su padre, Eduardo Vázquez Valdés, autor en 2011 de Bases Anatomopatológicas de la Práctica Quirúrgica, cirujano de trauma.
De ahí surge uno de los capítulos, el de los heridos invisibles: “Todo el mundo habla de armas, pero nadie habla de heridos, mutilados, lesiones, sin importar si son sicarios o población civil que estuvo en el lugar equivocado, y nadie habla de los soldados y policías que perdieron una extremidad o que viven un estrés postraumático”.
El punto de quiebre en su carrera fue la caída de las Torres Gemelas. En 2003 viajó a Israel y Estados Unidos a entrenarse en manejo de crisis y contraterrorismo para entender “por qué el mal, representado en el terrorismo, el crimen organizado y la corrupción, hace lo que hace”.
El libro, aclaró, no usa información de las instituciones con las que ha colaborado y no busca criticar si decisiones como la desaparición del CISEN en 2018 fueron buenas o malas, sino visibilizar que el paradigma cambió: de un modelo de seguridad nacional a uno de seguridad interior y seguridad pública, sin que la agenda internacional dejara de existir.
Los ejes del libro, expuestos por el autor:
1. Oclocracia criminal y la elección de 2027. Analiza la evolución de la violencia entre 2005 y 2007, cuando se pasó de guerrillas poniendo explosivos en ductos de Pemex al fenómeno del huachicol.
Hoy, dijo, hablamos de contrabando de combustibles desde otras partes del mundo. Eso lo lleva a hablar de oclocracia: “el gobierno de la muchedumbre o el gobierno del crimen”. Advirtió que en 2027 “tenemos la oportunidad todas y todos los mexicanos de prevenir que miembros estructurales del crimen se hagan gobierno”.
2. Agenda Nacional de Riesgos. En el capítulo 2 plantea: “Tú no puedes proteger lo que no conoces y lo que no mides”. La Ley de Seguridad Nacional de 2005 contempla esa agenda, pero debe actualizarse y discutirse en la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional.
3. Infraestructura crítica: cables y gas. El 97% de las telecomunicaciones digitales se transportan por cables submarinos. Planteó que la Armada de México debe tener barcos no solo para perseguir lanchas con droga, sino para proteger esa infraestructura y los gasoductos que traen gas de Texas: “48 horas sin gas bajando de Texas y este país se queda sin luz, sin comunicación, sin operación interna”.
4. Reclutamiento y doctrina. En el capítulo 6 cuestiona cuál es el perfil del agente de inteligencia mexicano —¿abogado, contador, ingeniero? — y cuál es la doctrina con la que se forma, así como los controles de confianza para evitar infiltración criminal.
5. Espías y contrainteligencia. En el capítulo 7 habla de cuando “los secretos dejan de ser”. Señaló que China, Rusia y Cuba han reclutado a ciudadanos mexicanos que han aceptado culpabilidad por espionaje a favor de Rusia, sin consecuencias para Moscú. “Somos una economía del G20, con asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, con acceso a información estratégica. Vivimos en Norteamérica, pero también somos pacíficos, atlánticos, caribe y ventana a Centro y Sudamérica. Proteger los intereses con contrainteligencia es estratégico”.
6. Comunidad internacional y fenómeno criminal-terrorista. Ubica a México con altura de miras global. Sostiene que el terrorismo dejó de ser la prioridad única y hoy hablamos de fenómeno criminal-terrorista, como lo han definido EU, Canadá y Europa. En el capítulo 9 propone aceptar que en ciertas regiones existe un conflicto armado interno bajo criterios de Naciones Unidas, para diseñar una estrategia política, económica, social y de seguridad a 10 años.
7. Mercenarios, pandemias y fentanilo como arma química. En el capítulo 12 analiza qué pasó con los 35 mil policías federales desechados y militares desertores: muchos se insertaron en el Estado o la iniciativa privada, pero otros pelean en Ucrania y regresan reclutados por cárteles, junto a colombianos en México, incrementando la violencia.
Eduardo Vázquez Rossain, destacó que su libro, en su capítulo 14 aborda la COVID-19 como asunto de seguridad nacional, con tantas víctimas como conflictos armados, y advierte que desaparecer el Seguro Popular y crear el Insabi y ahora IMSS-Bienestar requiere evaluación en esa óptica ante la próxima pandemia.
En el 19 recuerda que México firmó la Convención de Armas Químicas de la OPAQ y que el fentanilo ya está catalogado en EU como arma química, por lo que es cuestión de tiempo para que se incluya en las listas de control. También, aborda seguridad subacuática, satelital —”lanzar un nuevo satélite cuesta por lo menos 10 años”—, la seguridad en aviación civil y cierra en el capítulo 23 con un diccionario de inteligencia para la seguridad nacional:
“No podemos hablar de seguridad nacional si no educamos a nuestros agentes, policías y militares. Hay que hacer doctrina”, concluye
AM.MX/lm



