CIUDAD DE MÉXICO.- Durante años, el café ha cargado con una reputación ambivalente. Mientras unos lo consideran el combustible indispensable para sobrevivir al día, otros lo señalan como el culpable de taquicardias, reflujo y desajustes digestivos. Sin embargo, investigaciones recientes lideradas por expertos como Tim Spector, epidemiólogo y cofundador de Zoe, están dando un giro de 180 grados a esta narrativa: el café no solo no es el “villano” cardiovascular que creíamos, sino que podría ser el mejor aliado de nuestra microbiota intestinal.
Un fertilizante para bacterias buenas
La clave reside en la diversidad. Spector explica que quienes consumen café habitualmente poseen un ecosistema de microorganismos mucho más variado en sus intestinos. La microbiota es una comunidad compleja de bacterias, hongos y virus esencial para el sistema inmunitario. Cuando este equilibrio se rompe, aparecen problemas como el síndrome del intestino irritable.
El café es rico en polifenoles, como el ácido clorogénico, y antioxidantes que actúan como alimento para microbios beneficiosos. Investigaciones han detectado que bacterias como la Lawsonibacter prosperan con el café, produciendo metabolitos que ayudan a regular la inflamación y los niveles de azúcar en la sangre. Además, fomenta el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos, pilares de la salud digestiva.
Rompiendo el mito del corazón
Uno de los descubrimientos más sorprendentes, respaldado por el National Institute of Health y la Fundación Española del Corazón, es que el café no representa un riesgo cardiovascular para la mayoría. En un estudio masivo de 400,000 personas, se observó que el consumo diario reduce hasta en un 14% el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Curiosamente, este efecto protector se mantiene incluso con el café descafeinado, lo que sugiere que los beneficios provienen de los compuestos bioactivos y no de la cafeína.
¿Cómo disfrutarlo sin efectos secundarios?
Para obtener estos beneficios sin irritar el sistema digestivo, la ciencia sugiere seguir cuatro reglas básicas:
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Moderación: El límite ideal se sitúa entre 3 y 4 tazas al día
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Baja acidez: Si sufres de sensibilidad estomacal, opta por variedades menos ácidas
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Adiós a los añadidos: El azúcar y las cremas procesadas alteran negativamente la microbiota y provocan inflamación. Lo ideal es tomarlo solo o con leches vegetales
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Escucha a tu cuerpo: Cada organismo es un mundo; si el café te provoca molestias, ajusta la dosis
En conclusión, tu taza de café es mucho más que energía líquida; es una herramienta biotecnológica natural que protege tu corazón y cultiva la salud de tu segundo cerebro: el intestino.
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AM.MX/kmj
