fbpx Estudian científicos politécnicos toxinas presentes en moluscos

Ciudad de México, 03 de agosto (AlmomentoMX).- Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) monitorean la calidad del agua en Baja California Sur para detectar la presencia de marea roja, perjudicial para la fauna marina y salud humana.

Los especialistas realizan investigaciones sobre toxinas lipofílicas y su acumulación en especies de moluscos bivalvos aprovechados para consumo humano, como almejas, ostiones, mejillones y callo de hacha.

Ignacio Leyva Valencia, líder del grupo de investigadores, advirtió que la ingesta de mariscos contaminados con toxinas producidas por fitoplancton tóxico provoca sensación de entumecimiento de las extremidades, hormigueo en la piel, dolor de estómago, náuseas, vómito, diarrea, pérdida de memoria e incluso secuelas que pueden prevalecer por meses o años.

El científico comentó que las mareas rojas son fenómenos ocurridos de manera natural; sin embargo, se piensa que las actividades humanas como agricultura, acuicultura y transporte marítimo favorecen el incremento en su ocurrencia y duración con efectos negativos en la salud pública y la pesca.

Cuando los microorganismos que integran el fitoplancton crecen dan origen a extensas manchas de tonalidades marrón, verde o café. No obstante, Leyva Valencia precisó que la marea roja tóxica no necesariamente se detecta a simple vista.

Ejemplificó que las microalgas del género Dinophysis producen ácido okadaico, una toxina que en el hombre tiene efectos diarreicos que pueden presentarse 20 minutos después de haber ingerido el alimento y perdurar hasta por 72 horas.

“Debido a que las almejas y otros bivalvos se alimentan filtrando el agua de su entorno, éstas pueden acumular las toxinas en sus vísceras durante semanas o inclusive años, convirtiéndose en transmisores potenciales de componentes tóxicos hacia los siguientes consumidores”, subrayó.

El científico politécnico explicó que es difícil saber cuándo un molusco está contaminado y la cocción es insuficiente para destruir o eliminar la toxina. En ese sentido, aclaró que la estrategia es monitorear las áreas donde son extraídos o cultivados los moluscos, así como obtener las toxinas a partir de muestras de tejido.

El Cicimar trabaja para estudiar especies de fitoplancton productoras de toxinas, además se detectan en moluscos consumidos cotidianamente por la población local y por los turistas nacionales y extranjeros que visitan Baja California Sur.

Por otra parte, Leyva Valencia resaltó que las toxinas fitoplanctónicas son empleadas para la investigación que realizan grupos internacionales en la búsqueda de fármacos contra enfermedades como el alzhéimer.

También se indaga su posible uso en terapias alternativas al utilizar ficotoxinas para promover la muerte celular programada de células cancerosas.

AM.MX/iggh

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