POLÉMICO Y CONTROVERSIAL GOBIERNO (#)

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Foto: Especial

Jorge Herrera Valenzuela

Muy difícil resulta comentar sobre el corto período del nuevo gobierno sexenal, cuyo líder mantiene alta su popularidad entre las masas, porque ha roto todos los moldes que conocimos desde el pasado siglo en materia política, en manejos administrativos y en asuntos sociales. La política interna y externa sólo tiene un vocero: el Presidente de la República. El centralismo presidencial está operando en todos los sentidos, imponiendo normas no escritas y modificando mandatos constitucionales, adecuando reglamentos para legalizar nombramientos oficiales y al amparo de lo que llaman La Cuarta Transformación se adjudican contratos millonarios para obras y adquisiciones, sin licitaciones.

Desde la mañana del martes 3 de julio del año pasado, cuando sorpresivamente (para quienes no vivimos en el mundo oficial), vimos que el triunfador candidato presidencial de Morena daba una conferencia de prensa en el Salón de la Tesorería en Palacio Nacional. Nos preguntamos: ¿qué estaba pasando? El entonces presidente Enrique Peña Nieto abrió las puertas para recibir a quien de hecho, no estaba declarado oficialmente ni victorioso y mucho menos era presidente electo, y entregarle las llaves del despacho más importante de la administración pública.

A partir de ese día, el primer tabasqueño que gana, en las urnas, la Presidencia de la República, no ha tenido reposo. Recorrió el país para agradecer, a los más de treinta millones, la confianza que le depositaron y aseguró que no habrá de defraudarlos. Durante cinco meses de julio a noviembre de 2018, pareció que el mando en el país estaba dividido en dos. Nunca antes vi, de 1958 a 2012, que el presidente constitucional y el electo actuarán paralelamente. El que asumió el poder el sábado 1 de diciembre, desde antes, daba órdenes, organizaba reuniones de carácter oficial, revelaba los nombres de quienes serían sus inmediatos colaboradores. Hablaba de que no perseguiría a los exfuncionarios, desde luego reiterando entre sus promesas, exterminar la corrupción y la impunidad, así como derogar la Reforma Educativa aprobada en 2013 y que él calificó de “mal llamada reforma educativa”.

Pues bien, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNAM, comenzó su sexenio implantando “Las conferencias mañaneras”, acompañado de miembros de su gabinete, permitiendo que algunos de ellos hicieran uso de la palabra. Sobre la marcha, sin planificación ni mucho menos programación, anunció sus proyectos de construir la refinería Dos Bocas, en Tabasco y de poner en marcha las obras del Tren Maya, en la Península de Yucatán con unos tramos en Chiapas y en Campeche. La polémica se desató. Muchos pros y contras. Dominó la frase de “me canso, ganso”, equivalente a se hace lo que el presidente piensa y quiere, se hace. Para entonces ya estaban de moda “las consultas populares” en las que “el pueblo sabio” opina.

También con anticipación a su arrollador e inédito triunfo electoral, el tabasqueño daba por hecho la cancelación de las obras del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, de eliminar al Estado Mayor Presidencial y poner en venta el avión presidencial. Tres puntos que caracterizan a la controversial política de López Obrador. La residencia de Los Pinos está convertida en “La Casa del Pueblo”, en un centro de cultura; recuerdo que Vicente Fox lo prometió, pero no cumplió. La ONU está como intermediaria para la venta del avión que fue comprado por el presidente Felipe Calderón y que usó el presidente Peña Nieto.

Es muy temprano para hacer juicio sobre lo que está haciendo el gobierno lopezobradorista, solo mencionaré aspectos en los que se impone el “me canso, ganso”, guste o no a los mexicanos, sobre todo a los que no emitieron el voto a favor de AMLO, triunfante en “la tercera fue la vencida”. Hay ya una Guardia Nacional, integrada por militares, marinos y policías federales; tendrá además a 50,000 jóvenes que están siendo reclutados. La campaña contra los delincuentes que roban los combustibles, los huachicoleros, esta semifrenada. La designación de “delegados generales” en cada uno de los Estados y en la Ciudad de México, personas cercanas a López Obrador, sigue suscitando comentarios de todo tipo, porque esos funcionarios dependen directamente del Presidente de la República y son considerados como “segundos gobernadores”.

La imposición de consejeros en la Comisión Reguladora de Energía, es un hecho. Las primeras ternas fueron rechazadas por el Senado y el presidente López Obrador reiteró la candidatura de 11 de sus nominados inicialmente y el nuevo es un empresario guerrerense en perfumería. Si no hay aprobación de los nuevos candidatos, los nombramientos los hará directamente López Obrador. El nombramiento del responsable del Fondo de Cultura Económica recayó en un español-mexicano, después de reformar un artículo constitucional. En la Suprema Corte recibieron como nueva ministra a la esposa del ingeniero José María Riobóo, íntimo de quien manda en el país.

No podría pasar inadvertido que López Obrador decidió, sin checar los informes de sus colaboradoras, quitar el apoyo económico oficial a las Estancias Infantiles. Se dijo que encontraron corrupción, pero si hubo responsables de la misma, jamás se informó de ello. En cambio los CENDIS (Centros de Desarrollo Infantil) que abandera el Partido del Trabajo (el negocio familiar de Alberto Anaya) reciben un trato especial, aunque oficialmente se niegue que se subsidie a 13 Centros en Nuevo León y 3 en Aguascalientes.

López Obrador rompió el protocolo diplomático al dirigirse, por escrito, al Rey Felipe VI de España y al Papa Francisco, exigiendo a los dos que pidan perdón a los pueblos originarios de México que fueron víctimas de “la espada y la cruz” durante la Conquista y la Colonia. El monarca contestó, a través del presidente español Pedro Sánchez, que era inaceptable la demanda y el jerarca católico respondió que él, ya lo había hecho. El secretario de Relaciones Exteriores, al margen de todo.

Finalmente, referiré que en política exterior las cosas no andan nada bien. Las multitudinarias caravanas de migrantes centroamericanos, que tiene como destino ingresar a territorio de Estados Unidos de América, cruzan por nuestro país y eso ha provocado la ira de Donald Trump, quien anunció cerrar “la maldita frontera” y acusó al gobierno mexicano “de no hacer nada” para detener esas marchas . López Obrador contestó que respeta a Trump y no revira a esas declaraciones. Por otra parte México se ha declarado “neutral” en el caso del dictador Nicolás Maduro, aplicando la “Doctrina Estrada” consistente en la no intervención en los problemas de otros países.

# (Artículo publicado en el número 334, abril 2019, de la Revista Fundamentos, de Xalapa, Veracruz)

jherrerav@live.com.mx

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