Por Pedro Camacho
De manera sorprendente e inexplicable, se ha generalizado la práctica –errónea, por cierto– de colocar una tilde en palabras agudas terminadas en “z”, incluidos nombres propios o apellidos. Así, es mucha la gente que da por hecho que las grafías de “Beatríz” y de “Ortíz”, por ejemplo, son correctas con una tilde en la “i”; ai”, porque al ser diptongos, sin tilde sonarían “máiz”, y “ráizgudas terminadas en vocal, o bien en cualquier consonante que no sea “n” ni “s”, el acento es prosódico; es decir, sin tilde. Ello significa que esa letra suena con más fuerza, pero el acento no debe escribirse. Casos distintos son, por ejemplo, los de “maíz”, “raíz” y otros vocablos en los que se escribe la tilde para disolver el diptongo “ai”, porque al ser diptongos, sin tilde sonarían “máiz”, y “ráiz”.
