fbpx Parque del Seguro Social, la morgue más grande tras el terremoto de 1985 (+Fotos)

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de septiembre (Al Momento Noticias).- El terremoto del 19 de septiembre de 1985 es una sombra que acompañará por mucho tiempo a los habitantes de la capital del país. Quizás, los nacidos después de la tragedia no pueden dimensionar lo que la tierra provoca cuando decide moverse unos cuantos centímetros debajo de nuestros pies, pero los que estuvieron presente aquella mañana saben perfectamente lo que la palabra sismo significa.

Al día de hoy, 30 años después nadie sabe exactamente cuántas vidas cobró el terremoto, ni la cantidad de heridos, lo que sí se puede asegurar es que el poder de aquel sismo de 8.1 grados en la escala Richter, fue similar a la detonación de mil 114 bombas atómicas de 20 kilotones.

Un inmueble que resistió de pie los movimientos telúricos, donde se escribieron triunfos y hazañas dentro de la Liga Mexicana de Béisbol los Diablos Rojos del México y los actuales Tigres de Quintana Roo, fue el ya desaparecido Parque del Seguro Social, enclavado en la colonia Narvarte.

Horas después de aquel 19 de septiembre, el recinto deportivo abrió sus puertas no para que “doña blanca” surcara los aires del montículos de los disparo a la caja de bateo, sino para recibir a más de dos mil cadáveres.

De ser un parque donde la pasión por los colores ardía, pasó a ser una gran morgue, donde se clasificaba a las victimas mortales que llegaban por todos los medios: en camiones, camionetas, autos y hasta cargados por voluntarios y autoridades.

Con las gradas vacías, trabajadores y voluntarios saltaron al terreno de juego con la única intención de ayudar en la identificación de los cadáveres. El olor a formol y a desinfectante se apoderó del parque, las bolsas de plástico fueron llenadas de hielo seco para guardar los cuerpos.

El jardín central, izquierdo y derecho no eran custodiados con la intención de atrapar un batazo profundo, allí se encontraban tres grandes tiendas de campañas, en una se podía leer “cuerpos identificados”, otra “cuerpos no identificados” y una más con una leyenda que en cualquier desgracia cala hasta los huesos “restos”.

El diamante de juego, era el punto donde se colocaban a los muertos y restos que llegaban, procedentes del Centro Médico, del Hospital General, de los Multifamiliares Juárez… Posteriormente eran llevados a una de las tres tiendas de campaña.

Durante los días que el Parque del Seguro Social estuvo funcionando como la morgue más grande del país, cientos de personas  formaron  kilométricas filas a lo largo de la avenida Cuauhtémoc, procedentes de distintas partes de la ciudad y de pueblos cercanos, con la intensión de encontrar a sus seres queridos o a familias enteras. Algunos corrían con la “fortuna” de hallarlos, muchos más, no.

Era imposible no dejar escurrir unas lágrimas por las mejillas. Hacia cualquier lado la mirada se encontraba con la muerte. Afuera, las calles del corazón del país se asemejaban a un escenario desolador, semejante a lo que es capaz de provocar el propio hombre, la guerra. Esta vez había sido la propia naturaleza, en total silencio.

Los cuerpos identificados eran sacados en féretros por el pasillo del vestidor de los Tigres, los cadáveres no reconocidos salían por el vestidor de los Diablos, con destino a la fosa común.

Hoy en día todos los que colaboraron de alguna manera en aquel momento, dentro y fuera del estadio, guardan emociones que solo se pueden tener cuando caminas junto a la muerte, de otra forma es difícil asimilarla.

El coloso de Narvarte a pesar de soportar de pie el terremoto, sufrió daños, particularmente en las tribunas del sol, aledañas a los jardines, a pesar de ello siguió llenando de alegría a los amantes del béisbol, en un Distrito Federal que se levantaba con la intensión de volver a caminar. Lo que no soportó el Parque del Seguro Social fue el paso del tiempo y la llegada de la modernidad.

Casi medio siglo después de su inauguración en 1955, en el año 2000 apagó sus luces y cerró sus puertas, fue vendido a la empresa Autocamiones Central distribuidor autorizado de Ford, por 169 millones 69 mil 862.5 pesos y posteriormente a Grupo Gigante, quienes junto con otras empresas, construyeron un centro comercial llamado “Parque Delta”, en alusión al histórico estadio que se encontraba en el mismo lugar.

El último juego de béisbol en el parque no podía ser con otros equipos, el 1 de junio de 2000 los Tigres y Diablos sostuvieron un encuentro, en el que resultaron ganadores los escarlatas 9-7.

AMN.MX/fh/bhr

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *