miércoles, febrero 21, 2024

OTRAS INQUISICIONES: SEP: Mediocridad e ignorancia

Pablo Cabañas Díaz

Desde aquel día gris en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cuando apenas era candidato a la Presidencia, Enrique  Peña Nieto tuvo expresiones que lo exhibían como un ignorante. Expresiones  inconcebibles como inventar nuevos estados de la República así como  expresar supuestas palabras en inglés (infraestructucho). Definen al presidente.  Otras más: “Cuando se creó el Instituto Politécnico Nacional  (IPN) ya hace poco más de 40 o 50 décadas (…) Según  los cálculos de Peña Nieto,  esa institución tiene  entre 400 y 500 años, cuando la instancia académica fue fundada hace 82 años, en 1936. Todavía se enoja porque “nadie le aplaude”.

 

 Se afirma que la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia. En el sexenio que concluye el principal problema de Peña Nieto y de sus secretarios de Educación fue ignorar su propia ignorancia. El primero que fue conciente de los problemas que vendrían por la limitada preparación  presidencial  fue el escritor Carlos Fuentes quien  aseguró que Peña Nieto “sería presidente de México a partir de la ignorancia”.

 

Con estos antecedentes, nombró al anodino Aurelio Nuño, que incluso fue corregido por una niña al decir “ler” y no “leer. Este personaje prometió que en el ciclo escolar 2018-2019, se habrían de utilizar los nuevos libros. Puntualizó además que habría   24 especialistas encargados de la elaboración de los nuevos libros de texto gratuitos para preescolar, primaria y secundaria. Según Nuño, el grupo de especialistas trabajaría durante nueve meses para tenerlos listos en marzo de 2018, y contarían con el acompañamiento de las academias de Ciencias, de Historia y de la Lengua. El resultado de ese trabajo es el libro de  “Matemáticas: Segundo grado”  que en la página 161, muestra un ejercicio donde se debe hacer una tira de papel con la palma de la mano, el problema viene en la imagen donde aparece una mano con seis dedos. En otro libro en el índice de uno de los ejemplares se escribió “Lemos” en lugar de “Leemos. Con estas pifias  inicia el llamado  nuevo “Modelo Educativo” para los grados de preescolar, primero y segundo de primaria, y primero de secundaria, años para los cuales fueron creados los nuevos libros de texto donde se encontraron los errores.

 

En el ciclo escolar 2013-2014, se  detectaron  117 errores ortográficos.  La excusa- si puede haberla-, la  dio la subsecretaria de Educación Básica, Alba Martínez, quien indicó que, desafortunadamente, dejaron a los maestros la tarea de hacer las correcciones en los libros durante las clases. En 2014, los libros de texto gratuito de historia, de los niveles de primera y secundaria,  también tenían numerosos errores en cuanto a fechas, nombres, e interpretación de sucesos.  De acuerdo con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), que informó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) de los fallos. “Hay errores hasta de fechas, de nombres, en los que se dan datos que están equivocados. Por ejemplo, dice en algún libro que Benito Juárez fue presidente en 1855 y pues no, no era presidente en 1855, sino en 1858. Luego se dice que Madero fue el que continuó en la presidencia después de Porfirio Díaz y no es así, fue primero Francisco León de la Barra, hubo un interinato entre Díaz y Madero”, de acuerdo a lo expresado por  Patricia Galeana, directora del INEHRM.

 

En los libros de texto de tercer año de primaria distribuidos en Baja California Sur, el INEHRM detectó varios errores históricos: “Para el periodo de la Independencia aún no existía la ciudad de Dolores Hidalgo, hay que quitar la palabra Hidalgo. Iturbide no se proclamó emperador, fue proclamado por el Congreso. La Guerra de Reforma no terminó en 1861, esto fue en 1860. La foto Francisco J. Mújica no es de él”. En el caso de los libros de Historia para el mismo grado, pero distribuidos en Veracruz, el instituto corrige que “no existía Guanajuato en la época virreinal. La Guerra de Reforma concluyó en 1860, no en 1861″.

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