sábado, mayo 25, 2024

OTRAS INQUISICIONES: Malestar y crisis de expectativas

Pablo Cabañas Díaz

Existe la percepción ciudadana de que para el presidente Enrique Peña, su único   objetivo al frente del Poder Ejecutivo  era el de ganar la elección presidencial del año 2012 y tomar posesión del cargo.  Una visión  de la administración Peña, que se ha venido repitiendo con la fuerza de la inercia, sin que se observe algún indicio de reflexión  que propicie la rectificación del rumbo tomado -o impuesto por los hechos-.

 

El gobierno de Peña Nieto no cumplió con su propuesta de crecimiento económico. Sobrevendió una reforma fiscal que resultó ser recesiva. No hay multimillonarias inversiones en telecomunicaciones. En julio de 2013, se esperaban 700 mil millones de pesos de inversiones en el sexenio en el sector, el cual registra tasas de dos dígitos de crecimiento en el país. Pero esas inversiones, no llegaron.

 

La corrupción es un “fenómeno cultural” fue una frase que  Peña Nieto expresó  en aquella malograda entrevista con los periodistas de la serie “Conversaciones a Fondo”, en agosto de 2014 y que hasta la fecha sigue presente. En la crisis de Iguala-Tlatlaya. Peña Nieto tardó diez días en mencionar el caso de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos en Guerrero. Minimizó y quiso ocultar la ejecución de 22 personas en Tlatlaya, Estado de México.

 

Entre la ciuddanía se cree que  uno de los principales errores de diseño del  actual  gobierno fue formar un gabinete de “cuotas y cuates”. Lo grave es que en la medida que crece la percepción pública de la debilidad de Peña Nieto, también se incrementan las fracturas en su equipo de gobierno. Basta observar la reciente encuesta del periódico  El Universal.   “Para 21% de los entrevistados en el aumento a los precios de las gasolinas es lo peor que ha hecho hasta ahora el presidente Enrique Peña Nieto”.

 

El llamado “gasolinazo” empujó a la desaprobación del primer mandatario a que sólo uno de cada cinco mexicanos (21%) apruebe su gestión. Si comparamos el nivel de apoyo con relación a marzo de 2016, -señala El Universal- en un año la aprobación del presidente ha caído 11 puntos porcentuales. Entre los simpatizantes del  PRI la aprobación también está en niveles históricamente bajos y desde hace varios meses solamente uno de cada dos priístas aprueba el desempeño del primer mandatario.

 

El enojo ciudadano se manifiesta en un alto porcentaje de desaprobación: 73%, lo que significa que el balance de aprobación —aprueba menos reprueba— se ubica en menos 52 puntos porcentuales.  Empresarios y actores políticos y sociales mexicanos han calificado la postura del gobierno mexicano como débil, tibia, o ausente. Alrededor de 7 de cada 10 directivos de empresas en México reprueban  la actuación del gobierno federal que encabeza Peña Nieto, principalmente ante el entorno económico que vive el país,  según la última encuesta de KPMG llamada “Perspectivas de la Alta Dirección en México 2017”. Se trata del nivel de desaprobación más alto de los últimos cuatro años o en lo que va del presente sexenio, y es reflejo, según la consultora internacional, del trabajo del gobierno en los conflictos gremiales, la corrupción, inseguridad y del incremento en el precio de los combustibles.  KMPG encuestó a 868 ejecutivos, desde gerentes hasta presidentes del consejo de administración de igual número de compañías en la República Mexicana.

 

Es la cifra más alta desde 2005, año en que salió el primer estudio de KPMG.   Los 868 ejecutivos consultados por KPMG participan en más de 16 sectores económicos y el 93 por ciento toma decisiones en las empresas en que labora. Además, el 30 por ciento de los directivos consultados considera que la rentabilidad de sus empresas bajará con Donald Trump, principalmente las compañías que dependen del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)

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