Por Pablo Cabañas Díaz
Jorge Cuesta (1903–1942) se erige como una de las voces más incisivas de la literatura mexicana. Su obra, que abarca la poesía, el ensayo y la crítica literaria, se caracteriza por una mirada crítica e implacable que descompone las certezas culturales y sociales. En su Antología de la poesía mexicana moderna (1928), Cuesta no solo seleccionó poemas, sino que estableció un programa intelectual que desafiaba las ideas establecidas y resistía la complacencia del pensamiento.
Su escritura, cargada de densidad conceptual, exige del lector una atención activa. Cada frase obliga a reconstruir significados y a asumir el riesgo de la interpretación crítica. La claridad no es un objetivo inmediato, sino el resultado de la reflexión profunda sobre sus textos. En Poemas y ensayos (1964), recopilación póstuma de su obra, se evidencia su compromiso con una literatura que no busca agradar, sino interrogar.
Cuesta también incursionó en la crítica literaria con obras como El clasicismo mexicano y La crítica desnuda, donde confrontó las normas impuestas y estableció un diálogo con la tradición mexicana y las influencias europeas. Su mirada crítica no se limitaba a la literatura, sino que abarcaba la cultura y la sociedad en su conjunto.
La relevancia de Cuesta permanece vigente. Sus textos muestran la necesidad de resistir la uniformidad del pensamiento y los discursos dominantes. La literatura, en su obra, se convierte en un terreno de confrontación donde la palabra cuestiona estructuras de poder y abre caminos inéditos del pensamiento. Leerlo es participar en un acto de rigor intelectual, una experiencia que desafía la comodidad de las certezas fáciles.
Jorge Cuesta demuestra que interrogar es existir plenamente. Sus textos nos enseñan que la escritura no es un refugio, sino un instrumento para enfrentar la realidad con audacia y rigor. Su obra convoca al lector a asumir la libertad del pensamiento, a abandonar la seguridad de lo obvio y a explorar la complejidad del mundo con inteligencia crítica. En este sentido, Jorge Cuesta no solo escribe: enseña a pensar, a cuestionar y a vivir la literatura como un acto de confrontación radical y transformadora.