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Pablo Cabañas Díaz

Raúl Cardiel Reyes (1913-1999), estudió la carrera de derecho en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Cursó estudios de maestría y doctorado en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su tesis de doctorado fue dedicada al filósofo Antonio Caso, la concibió bajo la dirección de un maestro excepcional, José Gaos. También estudió derecho y ciencias políticas en la Universidad de Southampton, Inglaterra.

De 1934 a 1938 fue secretario y presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje en San Luis Potosí. De 1948 a 1954 trabajó en la Dirección de Bienes Nacionales. Fue director de servicios escolares de la UNAM de 1956 a 1961. De 1964 a 1971 fue secretario particular de Agustín Yánez cuando era Secretario de Educación Pública. Entre sus cargos en el sector público fue director del Canal 13 de televisión en 1978.  Culmina su carrera académica en la Facultad de Ciencias Política siendo director de 1981 a 1983.

Fue miembro del Seminario de Cultura mexicana desde 1980 y presidente de este de 1983 a 1988. Al concluir su gestión en la Facultad, culminó su trayectoria académica con el doctorado en Filosofía para posteriormente ingresar al Sistema Nacional de Investigadores. En su tarea como formador de instituciones tuvo un papel destacado en la creación de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior, la actual ANUIES, habiéndole correspondido a Cardiel Reyes fungir como su primer Secretario General. La primera tarea de la ANUIES fue la de obtener del entonces presidente Miguel Alemán, la restitución del presupuesto de la Universidad Autónoma de Puebla, que había sido suspendido temporalmente por el gobernador en turno, y simultáneamente se consiguió un significativo aumento de los subsidios a las Universidades Públicas a nivel nacional.

Distinguió a Cardiel Reyes fue su estatura moral y su discurso claro y sencillo. Con Cardiel la Facultad de Ciencias Políticas se abrieron nuevos oposición en los que triunfaron los más capaces. Un hecho poco conocido, es que ante la determinación de la rector Guillermo Soberón de desaparecer el Sistema Universidad Abierta, Cardiel Reyes fue el único orador que en el Colegio de Directores que se atrevió a exponer razones de peso para mantener en pie tal sistema de enseñanza, razones a las que primero tímidamente, y luego de manera generalizada, se sumaron los directores de otras dependencias de la UNAM para finalmente mantener la vigencia del SUA, sistema que debe a Cardiel su existencia. Pero quizá la obra que más enorgulleció a Cardiel fue haber obtenido el presupuesto para los nuevos edificios de la Facultad, condición que puso para aceptar el cargo de director. Hacinada en sus antiguas instalaciones, la Facultad se veía precisada a solicitar salones de otras dependencias para atender la creciente demanda estudiantil. El posgrado se encontraba en edificios anexos. La Coordinación de Ciencia Política en las instalaciones de la antigua Cafetería Central. Los funcionarios atendían en minúsculos cubículos, y muchos profesores de tiempo completo rondaban por los pasillos por falta de espacio o se recluían en estrechos cubículos.

Los problemas financieros que el país afrontó en 1982 fueron superados gracias a su empeño y contactos tanto a nivel de la Secretaría de Educación Pública como del Palacio Nacional, Cardiel Reyes logró el presupuesto para la conclusión de la obra. Obra a cuya inauguración asistiría ya no como director, puesto que la edad límite estatutaria de los setenta años lo alcanzó y le impidió poder estar otros cuatro años al frente de Ciencias Políticas.

Luego de varios meses de búsqueda de espacios y proyectos alternativos, empezó la construcción de las nuevas instalaciones de la Facultad en el lugar que ahora ocupa, cerca del Centro Cultural Universitario y a un lado de la zona de reserva ecológica. Fruto de un proyecto audaz y moderno, se incluyeron los espacios e instalaciones apropiados para el desarrollo de la vida académica: cubículos con luz natural para los profesores, numerosas salas de juntas, y espacioso lugar para biblioteca y hemeroteca, locales idóneos para el Consejo Técnico y Comisiones Dictaminadoras, jardines en tomo a las construcciones, amplias salas de reunión de las que por cierto ninguna lleva su nombre. Esta deuda debería ser saldada, en este año que la Facultad de Ciencias Política, llega a los 70 años de haberse fundado.

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