domingo, marzo 3, 2024

OTRAS INQUISICIONES: Entre premios y simulaciones

Pablo Cabañas Díaz
Según su biografía oficial publicada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juarez, Guillermo Rousset (1926-1996), “siempre fue un inconforme, lo cual lo situó al margen de las instituciones”. En el elogio de su vida se aclara que entre “sus aportaciones destacó que la Revolución Mexicana no era una revolución interrumpida, sino era una revolución ya muerta, y otra más, que la Revolución Cubana no cumplía los ideales de la revolución proletaria, lo cual le ganó muchas críticas de sus cercanos.” Rousset pasó a la posteridad gracias a la Universidad de Ciudad Juarez,  que otorga el “Premio Anual de Crítica Literaria y Ensayo Político Guillermo Rousset Banda”. La apología institucional que hace esa Universidad de Rousset a quien frecuentaba en los años ochenta en el Sanborns que existía en San Ángel, me recuerda la vieja frase de Jules Renard  (1864-1910), quien decía: “de vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes”. El Rousset que yo conocí era un personaje taimado que  buscaba que alguien le pagará la cuenta, inventaba historias poco creíbles, y sacaba libros sin pagar de Sanborns. José de la Colina (1934-2019), quien escribió un artículo publicado en “Milenio Diario” en mayo del 2011, en el que  manifiesta que en 1955 vivía en la calle de Hamburgo, en un cuarto rentado en la casa de la madre de Rousset. De la Colina  narra que con Rousset colaboró en la corrección tipográfica de los “Poemas secretos” de Salvador Novo (1904-1974), publicados entonces en 15 ejemplares. De la Colina, narra que  Novo ofreció una cena a Rousset, y a otros que fueron los editores de unos “poemas clandestinos”. En la parte central del texto menciona que a la hora del coñac, Novo, tras avisarles que leería “unas páginas secretas”, afirma y con razón que esos 15 ejemplares eran una obra valiente para su tiempo y su circunstancia, una obra que pudo quedarse inédita, no por un hipotético respeto del autor a la decencia y al medio tono mexicanos, a causa de las postergaciones y los contratiempos de los editores capitaneados por Guillermo Rousset.

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