OTRAS INQUISICIONES: Elena Poniatowska: Cuatro breves historias

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Pablo Cabañas Díaz
I. El 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco,  Luis González de Alba, fue detenido  y encarcelado en Lecumberri. El delito “su participación en el Consejo Nacional de Huelga”. En prisión escribió sus memorias que pasó a su amiga Elena Poniatowska que lo visitaba los domingos. Esos esbozos y escritos servirían para su obra “Los días y los años”, publicada en 1971. González de Alba le autorizó utilizar su material que apareció en parte en  “La noche de Tlatelolco,” publicado unos meses después de “Los días y los años”. En 1997, González de Alba publicó el artículo “Para limpiar la memoria” en la revista Nexos, donde corrige a Poniatowska. Ese artículo de Nexos, causó que Carmen Lira, la directora de “La Jornada”, por presión de Carlos Monsiváis, ordenara la salida de González de Alba de las páginas de ese periódico. Sólo hasta el año de 2013, González de Alba, autor también de “Otros días, otros años” y “No hubo barco para mí”, aclararía en su columna en el diario Milenio el pleito legal que ganó contra la escritora. A finales de la década de 1990 se corrigió el contenido de “La noche Tlatelolco”. Su reedición no fue una mera coincidencia sino el producto de un fallo legal. Unos días después de la muerte de González de Alba, Poniatowska diría a los medios: “Luis me persiguió con una saña espantosa”.
II. Como maestra, Elena era una crítica feroz. “Un día se puso un poco loca y nos dijo: ‘Yo ya no quiero estar con ustedes, son unas señoras popis, yo nada más vengo a perder el tiempo y tú Rosa —me gritó— nada más vas de tu casa al deportivo, no haces nada'”.La influencia de Poniatowska fue tal para  Rosa Nissan, autora de la novela “Novia que te vea, que a los 40 años” decidió divorciarse, tomar su cámara, recorrer el país y tener tantos romances como pudiera.
III. La admiración por la escritora  se acrecentó  en el nuevo siglo  y en 2012 apareció el video- texto “Alumnas y amigas de Poniatowska “realizado por Ana Felker que  retrata de manera magistral a Poniatowska, la joven reportera la admira: “sonríe desde el malecón de La Habana. Elena escribe entre flores rosas en el bosque de Chapultepec. Está junto a Carlos Salinas de Gortari mientras los restos de su esposo, el astrofísico Guillermo Haro, son trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres. Arde en fiebre. Se disfraza de prostituta en un show de la actriz Jesusa Rodríguez”.
IV. La relación de la escritora con Andrés Manuel López Obrador  se detiene en  una anécdota,  que  la retrata de manera precisa Rafael Lemus en “Letras Libres” de agosto de 2007. “ Poniatowska se pasea por el Zócalo con una carta en la mano: Cuauhtémoc Cárdenas acaba de escribirle y ella desea compartir con alguien la noticia. Cuando se cruza con López Obrador, éste declara no tener tiempo para minucias y le aconseja “ocuparse de cosas más importantes” Elena hace caso: guarda su cartita y se encierra a escribir el discurso con que inaugurará un día después la Convencion Nacional Democrática. “Amanecer en el Zócalo” (Planeta, 2007) —nombre dado por el editor Braulio Peralta—,  a la crónica de los 50 días en que el  Paseo de la Reforma y el Zócalo estuvieron tomados por los seguidores de López Obrador en su lucha contra el fraude electoral del dos de julio de 2006. Lemus es incisivo y afirma: “Todo lo que importa del libro está en esa imagen: el Zócalo ocupado, el carisma de López Obrador , la perpetua distracción de la escritora.” El resto es casi nada aunque es demasiado: las 395 páginas de “Amanecer en el Zócalo”. ¿Qué es este libro?  La respuesta la da  Lemus, irónico señala que en teoría,  es “una crónica íntima del plantón en la ciudad de México. Poniatowska, fue testigo privilegiada del acontecimiento –permaneció,  durmió en el  Zócalo participó en esos festivales de dignidad que fueron las “asambleas” del tabasqueño. Un  libro que  vale pena leer en estos días.


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