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Pablo Cabañas Díaz/
Los líderes económicos, políticos y sociales se reúnen desde hace varios años en Davos Suiza en el Foro Económico Mundial. Desde el año 2000, este ha sido el escenario para la presentación del “Barómetro de la Confianza Edelman” que este año 2017, revela que la confianza esta en crisis alrededor del mundo. La confianza de la población general en las cuatro instituciones clave: negocios, gobierno, sociedad civil y medios  de comunicación ha disminuido ampliamente, un fenómeno que no se había reportado desde el 2012, año en que Edelman empezó a  monitorear este segmento.
El “Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México” elaborado por el antiguo Instituto Federal Electoral (IFE), El Colegio de México en 2014 mencionaba que la ciudadanía en México atravesaba  hace tres años  por un complejo proceso de construcción que se caracteriza por la desconfianza entre las personas y hacia la autoridad, especialmente en las instituciones de procuración de justicia; por la desvinculación social en redes que vayan más allá de la familia, los vecinos y algunas asociaciones religiosas; y por el desencanto con los resultados que ha tenido la democracia.
Con la caída de la confianza, la mayoría de  los encuestados ahora carecen de una creencia plena de que el sistema esta funcionando para ellos. En este clima, las preocupaciones sociales y económicas de la población, incluyendo la globalización, el ritmo de la innovación, la erosión de los valores sociales, se convierten en temores, estimulando el crecimiento de las acciones populistas que están ocurriendo ahora.
La Encuesta Nacional sobre Calidad de la Ciudadanía IFE 2013, reportaba que la mayoría de los encuestados consideró que la ley se respetaba poco o nada. Esto resulta preocupante, ya que el cumplimiento de la ley es el indicador más claro de  la confianza  y de un estado de derecho eficaz.
Además, el respeto a la ley también está ligado a la percepción que los ciudadanos tienen del sistema de justicia. La falta de denuncia se debe principalmente a la falta de confianza en las autoridades y la percepción de que la denuncia no sirve para nada. Asimismo llama la atención que el 40 por ciento haya mencionado las malas experiencias con la autoridad en el pasado. Este dato es un indicador de la existencia de una endeble cultura de la denuncia que, como se dijo anteriormente, respalda a un estado de derecho ineficaz y una ausencia de justicia pronta y expedita para todos.

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