sábado, marzo 2, 2024

OTRAS INQUISICIONES: Adiós Manuel Felguérez

Pablo Cabañas Díaz

El pintor, escultor, muralista y grabador Manuel Felguérez falleció el pasado siete de junio, en su casa de la Ciudad de México, a los 91 años de edad, al parecer a causa de Covid-19. Felguérez fue el último integrante de la llamada “Generación de La Ruptura”, movimiento artístico surgido en la segunda mitad del siglo XX, que se desligó de los postulados del muralismo. Decía Felguérez: “Nuestra generación abandonó el nacionalismo y esto nos condujo al otro extremo, al internacionalismo y el universalismo”. En marzo de 2012, Felguérez recordó que a su generación le tocó dejar atrás el modelo de la Escuela Mexicana, cuyos máximos exponentes fueron Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, para lograr espacios y reconocimiento. “Nos tocó un principio muy azaroso, en nuestras primeras exposiciones ni quien nos hiciera caso, en los años cincuenta no había museos, el Museo de Arte Moderno se creó en 1963 y Bellas Artes de vez en vez abría alguna sala”. En esa ocasión mencionó que “a finales de los años cincuenta, se formó la primera generación de artistas defensores del arte abstracto, entre quienes se encontraban Vicente Rojo, Fernando García Ponce, a los que se sumaron posteriormente José Luis Cuevas y otros, quienes se confrontaron con los grandes muralistas y su idea del arte apoyado en los principios del nacionalismo, y mensajes de tipo social en sus obras.

 

Felguérez, deja una vasta obra pública y privada, y un museo de arte abstracto que lleva su nombre en la ciudad de Zacatecas.  Su última exposición, “Trayectorias”, organizada por sus 90 años de vida – tuvo lugar el 12 de diciembre de 2018, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México. No alcanzó el homenaje, esperado por él para celebrar sus 100 años de vida con una exhibición en el Museo de Arte Moderno en Nueva York, d

Felguérez vivió por largas temporadas en Europa, entre los años sesenta y ochenta del siglo XX. En México, en ese tiempo tenía a su cargo el Salón Independiente, y como profesor intervino en los planes de estudio de la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas. Era un pintor y escultor con amplio reconocimiento y capacidades, baste señalar que  creó un mural, en el viejo Cine Diana en 1961, integrado a la pantalla. Realizó también en relieve el “Canto al océano” en el desaparecido Deportivo Bahía en 1963.

Como creador emérito, fungió como jurado o como asesor de los programas de becarios del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Colaboró en conjunto con otros como el también desaparecido promotor cultural Álvaro Ortiz, en la constitución del museo que lleva su nombre, que abrió sus puertas en 1997, y se ha constituido en un importante espacio cultural de la ciudad de Zacatecas.

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