Ciudad de México.- El programa Diálogos Pilares no. 99, titulado “MUJERES Y NIÑAS de CIENCIA: De la Curiosidad a la Acción”, se realizó en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y tuvo lugar en el auditorio de la Utopía Meyehualco. Durante el encuentro, se analizaron las barreras estructurales que aún limitan el crecimiento de las mujeres en las áreas de tecnología e investigación en México y el mundo.
Cierran brechas en educación superior pero persisten retos en la academia
Bajo la moderación de Luz del Alba Riande, Directora de Comunicación Comunitaria de PILARES, el foro permitió un intercambio de ideas entre tres expertas en divulgación. La ingeniera en biotecnología del IPN, Angelina Vázquez Cortés, subrayó que la verdadera lucha ahora se encuentra en la permanencia y el reconocimiento dentro de los institutos. Aunque reconoció un avance histórico en las aulas, destacando que actualmente “5 de cada 10 ingresos a licenciatura son mujeres”, advirtió que el reto sigue siendo monumental para escalar en los niveles jerárquicos.
En sintonía con este análisis, la bióloga Dannia Esquivel enfatizó que el techo de cristal no es una cuestión de capacidad, sino de entorno. La especialista en divulgación señaló que “el problema de equidad se observa a un nivel sistémico y no solamente personal, por lo que también es necesario fijarnos en las prácticas que reproducen la desigualdad en los puestos de poder”, haciendo un llamado a revisar cómo se gestionan los liderazgos en las instituciones.
Inteligencia Artificial y el uso de redes sociales en la ciencia
La preocupación por la falta de representación femenina también tiene un impacto global. Datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) revelan que, en sectores críticos como la inteligencia artificial, apenas el 20% de los profesionales son mujeres. Esta disparidad representa uno de los puntos clave a resolver dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con miras al año 2030, pues la tecnología del futuro no puede construirse sin una visión equitativa.
Ante este panorama, la importancia de la comunicación digital se vuelve estratégica. Tania Benavides, creativa de la DGDC de la UNAM, propuso aprovechar el tiempo que los jóvenes pasan en entornos sociodigitales para inyectar contenido científico. Al llevar la ciencia a las redes, se busca despertar vocaciones desde temprana edad, utilizando las plataformas que las adolescentes ya dominan para normalizar la presencia femenina en el laboratorio.
PILARES como motor comunitario para el aprendizaje científico colectivo y equitativo
Finalmente, se reconoció la labor de los puntos PILARES como centros de transformación social. Estos espacios de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes han logrado democratizar el acceso al conocimiento, permitiendo que niñas y mujeres se apropien de la ciencia en sus propios barrios. Al ser lugares de aprendizaje colectivo sin restricciones de género ni edad, se posicionan como el primer eslabón para convertir la curiosidad infantil en una carrera científica sólida.
AM.MX/CV
