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José Cruz Delgado/ Corresponsal

MORELIA, 1 de noviembre (Al Momento Noticias).- Michoacán es el estado más representativo a nivel nacional e internacional respecto a tradiciones ancestrales, al alberga sitios icónicos para celebrar a las ánimas que solo tienen acceso a los terrenal los días 1 y 2 de noviembre; Janitzio, Tzintzuntzan, Zurumucapio, Cuanajo y Jarácuaro son los principales lugares representativos de Michoacán.

Día de muertos en Janitzio
Día de muertos en Janitzio

En Janitzio, pueblo situado a la orilla del Lago de Pátzcuaro, se acostumbra formar un altar sobre la tumba y las mujeres se sientan resignadas y llorosas a contemplar las llamas de los cirios y hacer oraciones por los muertos. El 31 de octubre, la celebración inicia al amanecer con la cacería del pato (kuirisi-atakua). Grupos de cazadores alumbran con antorchas su camino hacia el lago para cazar patos con “fisgas”.

Aunque esta costumbre casi ha desaparecido, aún es posible observarla principalmente en las islas de Janitzio y los Urandenes. Los días 1 y 2 de noviembre, todos los mexicanos recordamos a nuestros difuntos, sobre todo en el estado de Michoacán; característico por realizar los altares de casa para los muertos nuevos (los cuales fallecieron de un año a la fecha; este ritual se llama “El muerto nuevo”) así como altares de casa a familiares que fallecieron años atrás y los dos casos tienen origen prehispánico.

En la isla de Janitzio, las flores y cantos en las pirekuas como Tzitziki Canela (Flor de Canela) son inspiración de los pobladores. Ya en la noche del 1 de noviembre los familiares localizan a sus muertos y en sus criptas depositan los alimentos que en vida preferían, colocan ofrendas florales enmarcadas por las luces de numerosas velas, para así pasar la noche entre rezos y cantos de las mujeres y niños mientras que una campana colocada en el arco de la entrada del panteón, suena toda la noche para llamar a las ánimas a que se presenten a la gran ceremonia.

En Michoacán, la velación en los cementerios es lo más reconocido, sin embargo, lo más ancestral es el altar de casa. El pueblo purépecha lleva a cabo otra ceremonia especial, los familiares realizan un convivio en el hogar que habitó esa persona mientras que en la casa los familiares y vecinos levantan altares con incienso, veladoras y flores mientras que en el panteón colocan un arco floral para el fallecido. Esta fiesta se llama KETSITAKUA, que en purépecha significa “poner algo en la mesa”, “ofrendar” y en este caso se refiere a la comida que se va a servir a los comensales invitados, después de rezar.

En cada casa donde hay un “muerto nuevo” se pone una ofrenda-kétsitakua en la mesa del altar del troje de madera o en la habitación principal de la casa. Se prenden veladoras desde el 31 de octubre en la noche, porque los muertos llegan a la media noche y el fuego les ayuda iluminando su camino. El 1 de noviembre, cada visitante de la comunidad que llega a la casa de fiesta, trae su ofrenda del año para el muerto.

Los dueños de la casa le regresan como cortesía masa para nacatamales de maíz, o bien hojas de mazorca, atápakua roja (especie de mole), pozole batido, atole, tamales, etc. Y las mujeres de la comunidad pueden quedarse a hacer sus nacatamales en la casa de la Kétsitakua y cuando terminan se despiden de los anfitriones, recibiendo las gracias por su visita.

Aunque esta ceremonia se repite en todo el estado, hay algunas variaciones en otras partes de Michoacán.

En Tzintzuntzan, conocida por ser el corazón tarasco, este lugar celebra en el Centro Ceremonial Prehispánico cerca al lago una ofrenda enorme en donde los pobladores evocan a sus muertos yácatas, alimentos, flores, así como piezas hechas por habitantes artesanos. El rito se celebra con un partido de juego de pelota tradicional.

San Ángel Zurumucapio
San Ángel Zurumucapio

San Ángel Zurumucapio es característico porque sus pobladores festejan con música de viento, colocan pequeños “caballitos” que es una ofrenda floral con alimentos y pan en forma de caballo.

En Cuanajo, municipio que oferta muebles artesanales, conmemora a las ánimas con “caballos” de madera con ofrendas llamadas Ketzitakua las cuales solo se dedican a los muertos nuevos.

En tanto, en el municipio de Jarácuaro los pobladores adornan los templos para llevar a cabo la Danza de los Viejitos, los danzantes se caracterizan con el traje tradicional de los campesinos de la región.

AMN.MX/jcd/dsc

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