fbpx “Mi vida corre peligro”, alerta el agente que denunció la corrupción en la PGJDF | Almomento | Noticias, información nacional e internacional

unnamedCIUDAD DE MÉXICO, 21 de enero (Al Momento Noticias) .- Tras siete días en huelga de hambre, en los que el agente Jaime Ramón Bernal García  mostraba ya un semblante decaído, menguado, un amigo suyo, cercano al círculo que  rodea al procurador del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, decidió hablar con él y  decirle la verdad: “Porque soy tu amigo, te comento que el procurador dio la orden de que no te recibiéramos”.

Las puertas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal no se volverían  a abrir para Bernal. De nada sirvieron sus quince años de servicio, durante los cuales  fue premiado por tres procuradores debido a su destacada carrera como policía de  investigación, e incluso por Marcelo Ebrard, cuando era jefe de gobierno, por  desarticular a una peligrosa banda de homicidas. Igual fue ninguneado. Borrado.

Eso ocurrió la primera quincena de diciembre de 2014. Y llegó a esa circunstancia   luego de que dos semanas antes, el primero de diciembre, fuera despedido  injustamente por denunciar durante varios meses la corrupción que hay dentro de la  procuraduría, las pésimas condiciones laborales en las que se trabaja y los bajos  salarios que reciben.

“QUE CAIGAN LOS DICTADORES”

La suya no fue una queja más, sino una bien articulada que tuvo buenos alcances y que  hasta la fecha sigue creciendo. De ahí su despido y el trato despótico que le dieron.  Inspirado en buena medida en el efectivo uso que diferentes inconformes en todo el  mundo le han dado a las redes sociales para hacerse escuchar, Bernal abrió una cuenta  de Facebook con el nombre “Movimiento Nacional por la Seguridad y la Procuración  de Justicia”. Desde entonces, los “amigos” cayeron en cascada y el movimiento –cada  vez más articulado- comenzó a ser una piedra en el zapato para el procurador Ríos  Garza.

En entrevista con Al Momento Noticias, Bernal recuerda: “Nos comenzamos a  organizar por redes sociales. Pensamos que si dictadores de otras partes del mundo  caían a partir de la organización realizada a través de internet, más fácil caerían los  dictadores de la Procuraduría. Porque en la institución hay mandos que actúan como  verdaderos dictadores: nadie los quita y conforman una cúpula de poder muy grande”.

El principio de todo fue en 2013 con el surgimiento de la cuenta en Facebook llamada  “Foro de las ideas en pro de los derechos laborales del personal de la PGJDF”, donde  los agentes se quejaban de los malos tratos que recibían de sus jefes. “Ese fue nuestro  paño de lágrimas”, afirma.

“Primero celebramos cuando éramos 100 seguidores, luego cuando llegamos a los  400. Para junio de 2013 llegamos a ser cuatro mil 500. Llegado a ese punto, decidimos  hacer una manifestación el 26 de junio de 2013 y un plantón de tres días en el Zócalo,  al que asistieron alrededor de 450 personas entre policías de investigación, peritos, y  ministerios públicos.

“Surtió efecto porque se iniciaron mesas de diálogo. Incluso una comisión de  trabajadores se reunió a platicar con funcionarios de primera línea en las que estaban   subprocuradores, así como el jefe de seguridad del subprocurador y el oficial mayor”.

UNA TRAMPA PARA EL REBELDE

Un mes después de haber realizado la concentración en el Zócalo capitalino, el 27 de  julio de 2013, le notificaron a Bernal que el oficial mayor de la PGJDF, Basilio Puebla  Medina, quería verlo para enseñarle un proyecto relacionado con un próximo  aumento de sueldos. No se imaginó que era una trampa.

“Acudí a la cita, no sin antes pedir permiso a mi jefe inmediato, quien me lo dio sin  ningún problema. No obstante, cuando regresé a mi área de trabajo, ¡me encontré con  un procedimiento administrativo por desacatar una orden! Argumentaron que me  habían pedido acudir a una custodia de un inmueble, pero es mentira. Fue un cuatro.

La verdad es que son muy comunes en la procuraduría. Se hacen todo el tiempo para  fabricar delitos”.

Bernal logró demostrar ante el Ministerio Público que nada de lo que decían era  cierto, por lo que la averiguación previa no tuvo una acción penal y quedó archivada.

“Sin embargo, con el afán de seguirme molestando, me inician en la Procuraduría un procedimiento administrativo en el Consejo de Honor y Justicia de la policía de  investigación. Eso desencadenó la resolución del primero de diciembre del 2014. Fui  destituido”.

-¿Qué es lo que exiges?

-Lo que buscamos es denunciar la corrupción interna que hay en la procuraduría, las  malas condiciones laborales, no nada más en sueldos, sino también en recursos  laborales.  Nosotros, como agentes de la Procuraduría de Investigación, tenemos que arreglar las  patrullas, darles mantenimiento, comprar hojas para imprimir nuestros informes,  tintas, mandar a componer las impresoras y hasta hacer cooperación para arreglar la luz. Incluso, en ciertas investigaciones ocupamos insumos propios, como autos  particulares y nuestros celulares.

Antes no estábamos acostumbrados a exigir nada, pero a partir de que nos  organizamos comenzamos a comprender que todo lo teníamos que pedir mediante  oficios. A veces llegaban a decirnos que de las cinco patrullas que estaban  descompuestas, nos arreglarían una. Ese era un avance.

Aunque luego nos dimos cuenta que la Procuraduría llegó a reportar hasta 150 mil  pesos por la reparación de una patrulla a la que le habían realizado una simple afinación o un cambio de aceite.

Una de las exigencias es que me reinstalen a mi puesto. Pero no soy sólo yo. Queremos también que se cumplan los acuerdos a los que se llegaron en las mesas de diálogo que tuvimos en 2013, en las que se dijo que vendrían mejores condiciones laborales y capacitación para todos los compañeros.

“MI VIDA ESTÁ EN PELIGRO”

-¿Tienes miedo?

-Hay policías que tienen mucho miedo de que algo me pase a mí o a los otros líderes  del movimiento: Omar Ramos Méndez (perito de la Procuraduría) y Evidey Castro y Heriberto Lozano, ambos policías de investigación.

En cualquier momento pueden diseñar un operativo en un punto ciego, en donde la  gente no se dé cuenta -o piense que es un asalto- y me den una golpiza. Eso en lo que  respecta a mi integridad física.

En la legal, tengo amigos que me dicen que hay un fuerte rumor de que Raúl Peralta  Alvarado (jefe de la policía de la PGJDF), pretende fabricarme unos delitos para que  me metan al reclusorio y callarme.

Sabemos que Peralta Alvarado tiene un historial negro. No lo afirmo sólo yo, sino  varios compañeros; ahí están las notas periodísticas. Si diera a conocer información  sobre él mi vida estaría en peligro.

“Lo que quiero decirle a la ciudadanía es que si nosotros tenemos mejores condiciones laborales, la corrupción se acabaría y daríamos un mejor servicio a la sociedad.

Lamentablemente, lo que pasa es que el sistema está dando de baja a los buenos  policías -los que nunca le entraron a la corrupción- mientras que los malos continúan  en la procuraduría”.

Actualmente, agentes de al menos diez estados del país ya han comenzado a  organizarse en contra de los maltratos laborales que padecen todos los días. Destacan  los comités que han surgido en Tabasco, Veracruz, Michoacán, Chihuahua y el Estado  de México.

Por lo pronto, aquí en la ciudad de México, agentes plantean la posibilidad de realizar  un plantón en la casa del procurador Rodolfo Ríos Garza para exigirle que atienda sus  exigencias. “Iremos hasta las últimas consecuencias, tope donde tope”, advierte Jaime Bernal.

AMN.MX/jc

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